
Por Juan José López Luna
León, Guanajuato.- Con poco más de media entrada y ambiente cálido, se dio la cuarta corrida del serial taurino en la plaza “La Luz”. El cartel anunciaba a Emilio De Justo, Arturo Gilio y Bruno Aloi, teniendo en chiqueros un encierro del mítico hierro de Santín, de los cuales al segundo le dieron arrastre lento y al cuarto la vuelta al ruedo. Aunque todos se prestaron para el toreo, y, ante el fallo de los toreros con la espada, sólo se cortaron dos orejas.
EMILIO DE JUSTO BORDÓ EL TOREO, PERO PINCHÓ SUS TOROS
El diestro español, Emilio de Justo, cautivó a los taurinos leoneses en sus 2 toros al bordarles el toreo fino y pausado que posee. Ello se notó más en el segundo, al que primero tuvo que someter y dominar para luego correrle la mano en tandas de derechazos y naturales con mucha exposición y largura que calaron en la gente.
Le corearon con fuertes olés toda la tarde, en ambos toros ya tenía ganadas las orejas, pero sus fallos con la espada le impidieron el triunfo grande, conformándose con 1 oreja y vuelta al ruedo entre las aclamaciones del emocionado público.
Su primer toro fue protestado de salido y parecía que no iba a funcionar, pero Emilio lo fue sobando con capote y muleta, y a media faena hizo que rompiera. Hubo pases de pintura con torería que hicieron las delicias del público.
El segundo fue mejor y desde el principio demostró bravura y fiereza por lo que el diestro español al tomar la muleta lo sometió con doblones muy toreros, para luego con mucha firmeza correrle la mano en derechazos y naturales de antología, una y otra vez los olés fueron muy fuertes.
La gente gozaba con el recital de toreo en el ruedo, pero a la hora de la verdad, De Justo se dio a pinchar y todo quedó en vuelta al toro y para el torero.
GILIO PUEDE LLEGAR ALTO CUANDO ENCUENTRE SU ESTILO PROPIO
Arturo Gilio tuvo en su capote y muleta un triunfo de los grandes, pudiendo ser de 6 orejas, sin embargo, sólo le concedieron 1 que tiró a la arena, y saludo desde el tercio. También por sus fallos con la espada y por no haber entendido ni podido con el mejor toro del encierro el quinto…regaló un toro al que le bordó una faena grande, igual que al primero, pero en ambos el gozo se fue al pozo.
Al final salió echando lumbre porque el juez no le concedió la segundo oreja.
Desde niño este joven espada lagunero, trae el toreo bueno en la cabeza, pero también tiene muy metidas las maneras de Roca Rey y da la impresión de que eso no lo deja sacar el Gilio propio.
Aun así, a su primer toro le hizo una faena grande desde el capote y luego con la muleta llegándole a la gente, sobre todo cuando se soltaba de la imitación y tenía las orejas ganadas, pero falló con la espada y mientras al toro le dieron arrastre lento como premio a él lo sacaron al tercio.
Con su segundo un toro que a todos pareció el mejor del encierro. Gilio desde el capote quiso torearlo, pero la codicia con que embestía no lo permitió. Luego con la muleta pedía ser sometido con doblones, no obstante, el diestro prefirió emocionar con el cambiado por la espalda en los medios y toreo de rodillas.
Ya de pie intentó las tandas por la derecha e izquierda, pero el toro embestía calamocheando y atropellando la muleta desluciendo muchos pases.
Poco a poco se fue diluyendo lo que pudo ser una faena de las grandes; pases por aquí y por allá sin ligazón, otra vez muy mal con la espada y se vio obligado a regalar un toro. A este sí lo toreo con estilo diferente y de rodillas alborotó a la gente con el capote, después les brindó a todos y bordó la faena grande y muy larga; pases de ensueño, largos, redondos, templados y con torería.
Todo apuntaba que por fin venían las orejas; mató a la primera y la gente las pedía, sin embargo, el juez otorgó una y lo abroncaron. El propio torero se molestó y lanzó el apéndice al suelo para dar la vuelta entre aclamaciones.
BRUNO ALOI TIENE MUCHO POR RECORRER Y MEJORAR
El novel espada Bruno Aloi, se presentó en esta plaza dejando ver que puede ser un buen torero cuando se suelte un poco del acartonamiento con el que torea, porque le cuesta conectar con la gente y más cuando ésta es más festiva que taurina.
En sus 2 toros mostró refinamiento y buenas maneras tanto con capote y muleta, pese a que los astados tenían sus complicaciones, pues eran nobles en sus embestidas, pero con sentido.
En primera instancia, lo sacaron al tercio para ovacionarlo luego de una faena que fue de menos a más y que gustó a la gente. Al menos 1 oreja tenía ya en la espuerta, pero a la hora de matar falló y sólo lo sacaron al terció para ovacionarlo.
En segundo lugar, tenía un toro que prometía buen movimiento, llamado Stiglish en honor al actor de cine mexicano Hugo. Bruno quiso hacerle la faena de triunfo, pero durante el tercio de banderillas un peón lo estrelló en el filo del burladero y el astado cambió el comportamiento, defendiéndose en el tercio y las tablas, por lo que el novel matador batalló para torearle y matarle, quedando todo en palmas.
