
Irapuato, Guanajuato.- Con 479 años de historia, Irapuato guarda memoria en cada uno de sus rincones. Desde leyendas hasta personajes que definieron la identidad de “la ciudad de las fresas”, hay lugares que forman parte de sus curiosidades, entrelazando las historias de emperadores, generales y más.
La casa de Agustín Iturbide
¿Quién no ha pasado por el Sanborns de la calle Revolución? Pues ese edificio de estilo neoclásico fue la casa de Agustín de Iturbide. El primer emperador de México vivió en esa esquina y hasta su hijo, Salvador, fue bautizado cerca, en la Soledad. Aunque en los años 60 le ‘quitaron’ un pedazo a la casa para ampliar la avenida, su esencia sigue intacta.
La casa de la Generala
Elena Barragán, mejor conocida como “La Generala” fue una figura importante en la conformación de la historia de Irapuato. Ella era dueña de casi todo lo que hoy es desde Torres Landa hasta Monte de las Cruces. Tenía un carácter de ‘armas tomar’ y gran franqueza, pero un corazón de oro: donó los terrenos para los Bomberos, el Centro de Salud y la escuela Miguel Hidalgo. La Generala era mujer muy respetada y lo fue más cuando otorgó su propiedad al municipio.
El Templo de San José
Este templo en la Plaza Principal es una joya de manos otomíes, pero su historia es tan vasta como su valor cultural. Antes de ser el recinto religioso funcionó como alcaldía, hospital, cárcel y hasta cuartel militar. Por ahí pasaron desde la emperatriz Carlota hasta Pancho Villa y Álvaro Obregón.
El Corsario o La Chabela
Mucho antes de que la zona de “La Chabela” fuera lo que es hoy, el Hotel Corsario (en la calle Isabel la Católica) era el lugar más elegante de Irapuato. En los años 40, los viajeros que iban en el tren hacia la frontera bajaban ahí a probar su famosa repostería. En ese entonces, se distinguía el municipio por nardos y fresas que se cultivaban en las orillas.
