
Silao, Guanajuato.- El estado de Guanajuato tiene en el silaoense Cándido Navarro una aportación armada e ideológica a la Revolución Mexicana. La historiadora Paola Trujillo, cronista de este municipio, explica así la trascendencia de un personaje poco mencionado en la historia del país y la entidad.
Cándido Navarro nació en La Aldea, municipio de Silao, un 2 de febrero de 1871. Recibió educación gracias a la ayuda de los protestantes, esta formación fue un eje esencial en su pensamiento ya que le permitió desarrollar una conciencia social, señala la historiadora: Lucio Smith lo recomendó con el director del Instituto Metodista Mexicano en Puebla para poder acceder a la educación, pero tuvo que interrumpir su carrera y posteriormente se le dificultó continuarla por razones de carácter económico.

Este hecho, agrega la cronista, fue trascendental en el desarrollo del pensamiento de Navarro, ya que le permitió consolidar una forma distinta de entender los problemas de su entorno lo cual se reflejó en sus acciones revolucionarias. Un ejemplo de ello es que en 1889 le propuso al gobierno ceder las tierras de su familia para edificar una escuela en la Aldea. Sin embargo, como la idea no tuvo frutos, Cándido emigró y en la capital fundó en 1908 el Club Demócrata Guadalupe Victoria.
Lo anterior vinculó al profesor con el movimiento antirreeleccionista iniciado en 1909 por Francisco I. Madero y otros personajes. Cuando estalló la revolución mexicana, el 20 de noviembre de 1910, el líder de la insurrección en el estado de Guanajuato fue el Ing. Alfredo Robles Domínguez, un hacendado liberal, quien inició con el reclutamiento de personas y comisionó a Navarro para encabezar el movimiento en el Bajío.
Robles, sin embargo, fue tomado preso y Navarro quedó como líder político y militar. Al regresar al estado, comenzó a merodear en La Luz, Silao, Irapuato y Romita para reclutar gente y conseguir parque. Se levantó en armas el 5 de febrero de 1911. La cronista señala que “su lucha se encontraba impregnada de un amplio sentido social: era apoyado por campesinos y gente de clase baja y media”. Estos personajes, prosigue, se encargaban de dar a conocer el Plan de San Luis (sustentado por Madero), organizar a las personas, crear mítines, conseguir armas y balas.
El primer acontecimiento armado en Guanajuato fue el 11 de abril de 1911 en Mineral de la Luz, después de la toma del lugar que duró poco tiempo y cuyo ejército estaba conformado por gente del campo; se repartieron las armas, el parque y los caballos. Dicha victoria no pudo ser sostenida por mucho tiempo ya que sus hombres lo abandonaron y tuvo que regresar a la Aldea para obtener provisiones.
El relato de la historiadora prosigue:
“La madrugada del 15 de mayo de 1911 la ciudad de Silao fue tomada por los revolucionarios quienes ocuparon toda la población e incluso interrumpieron el tráfico de trenes y la comunicación telegráfica, probablemente la principal razón era evitar la comunicación entre el centro del país con la capital del estado y el norte de México. Quemaron los archivos, saquearon las oficinas de gobierno y se llevaron dinero de la tesorería municipal. Pero esto solo fue el inicio de su acción revolucionaria en el Bajío”.
Cándido Navarro era uno de los que exigía un rápido reparto de tierras y se confrontó, igual de Robles Domínguez, con Madero. El silaoense fue apresado por el de Coahuila, pero Victoriano Huerta lo liberó cuando asesinó a don Francisco, con la condición de que dejara las armas.
Navarro no lo hizo: se unió a Emiliano Zapata y murió en agosto de 1913 cuando enfrentaba a al huertismo entre Guanajuato y San Luis Potosí.
Silao, a través de su cronista y sus habitantes, honran la memoria del profesor Cándido Navarro. La historiadora divulgó, como parte de ese reconocimiento, fotos familiares del caudillo, poco conocidas y alejadas de las clásicas en las que viste de militar.
