
Huanímaro, Guanajuato.- La enseñanza de la tolerancia a la frustración en niñas, niños y adolescentes es una tarea fundamental para su sano desarrollo emocional y social, advirtió Ana Castillo, coordinadora regional de la zona 6 de la Dirección General del Centro Estatal de Prevención de la Secretaría de Seguridad y Paz del Estado de Guanajuato, quien subrayó que educar con amor no significa ausencia de límites.
Durante un encuentro con padres de familia, la funcionaria señaló que existe la creencia errónea de que poner límites a los hijos es una forma de agresión. Sin embargo, explicó que establecer normas claras es un acto de amor que prepara a los menores para convivir en sociedad, respetar a los demás y fortalecer su autoestima.
“Muchas veces decimos, yo no voy a educar como me educaron a mí’, y en ese intento damos todo sin límites. Lejos de hacer un bien, estamos generando un problema, porque es preferible que hoy nos duela el corazón por decir no, a que mañana no sepamos dónde están nuestros hijos”, expresó.
Ana Castillo enfatizó que la falta de límites impide que los menores aprendan a enfrentar la frustración, una emoción natural en la vida. “Es importante enseñarles que no siempre se puede tener todo, que la frustración existe y que se puede salir adelante de ella. Eso los prepara para la adolescencia y la adultez”, indicó.
Como ejemplo, mencionó el uso excesivo de dispositivos electrónicos a edades cada vez más tempranas. Señaló que muchos niños pasan horas frente a celulares o tabletas y que, al retirárselos, reaccionan con enojo o conductas agresivas, evidenciando una baja tolerancia a la frustración. Explicó que esto ocurre porque la parte del cerebro encargada de regular los impulsos aún no está completamente desarrollada en la infancia.
La coordinadora regional advirtió que no atender este tema desde temprana edad puede derivar, a largo plazo, en conductas de riesgo, violencia o incluso delincuencia, por lo que la Secretaría de Seguridad y Paz trabaja de manera preventiva con municipios y familias para generar conciencia sobre una crianza basada en valores, límites y amor.
Finalmente, Ana Castillo hizo un llamado a madres y padres a educar con responsabilidad, estableciendo reglas claras sin recurrir a la violencia, recordando que “la violencia genera más violencia”, y que solo a través de una formación integral se podrá construir una sociedad más sana, respetuosa y en paz.
