
Irapuato, Guanajuato.- El futuro del Club Deportivo Irapuato vuelve a colocarse en el centro de la incertidumbre, pues recordemos que el convenio firmado entre Healthy People y la Asociación Civil (AC) del club tiene una vigencia de solo un año, mismo que concluye al término del torneo 2026.
Este escenario abre nuevamente la puerta a negociaciones obligadas entre ambas partes para definir si el equipo podrá seguir utilizando el nombre, escudo y colores históricos de la Trinca Fresera, o si, en el peor de los casos, el club podría quedar fuera de competencia o desaparecer bajo esa identidad.
De acuerdo con la información disponible, el acuerdo actual fue una solución temporal que permitió la participación del equipo en el presente ciclo deportivo, pero no garantiza continuidad más allá de este torneo, por lo que el futuro inmediato del Irapuato dependerá de que Healthy People y la AC logren un nuevo entendimiento en las próximas semanas.
Polémica directiva agrava el panorama
A esta situación contractual se suma la controversia que envuelve a Selomith Ramírez, presidenta del club y representante de Healthy People, quien en los últimos meses ha estado bajo el escrutinio público por señalamientos y procesos legales de carácter personal, mismos que han generado tensión tanto al interior del club como en el entorno institucional.
Aunque la directiva ha sostenido que estos asuntos son ajenos a lo deportivo, la realidad es que la polémica ha impactado la percepción y estabilidad del proyecto, complicando las relaciones con la Asociación Civil y otros actores clave.
Afición, otra vez en vilo
La afición fresera, una de las más fieles del fútbol mexicano, vuelve a vivir un episodio de incertidumbre, similar a los ya experimentados en años anteriores, donde problemas administrativos y legales han puesto en riesgo la permanencia del equipo.
Por ahora, el Irapuato sigue compitiendo en el Clausura 2026, pero el reloj avanza. Si no se alcanza un nuevo acuerdo al finalizar el torneo, el club podría enfrentar un nuevo periodo de inactividad, cambio de nombre o incluso su desaparición, un desenlace que sería un duro golpe para el fútbol guanajuatense y para la historia de la Trinca Fresera.