
Pénjamo, Guanajuato.- Cada mañana, antes de que el sol termine de imponerse sobre la pista, él ya está entrenando. No corre únicamente por una marca o por una medalla, corre por un sueño que, aunque golpeado por decisiones ajenas a su esfuerzo, sigue intacto.
El corredor, quien ha demostrado su talento en la pista, necesita hoy algo básico para continuar su preparación: dos pares de spikes, el calzado especializado indispensable para cumplir con sus rutinas de entrenamiento y competencia. Sin embargo, la falta de recursos lo ha llevado a buscar algún patrocinio que le permita seguir avanzando sin poner en pausa su proceso deportivo.
Su historia se vuelve aún más compleja cuando recuerda que ganó su pase a los Juegos Panamericanos, un logro reservado para pocos, pero que finalmente no pudo concretarse por decisiones administrativas, quedando fuera de la lista final. Una determinación que no tuvo que ver con su rendimiento ni con su capacidad atlética, sino con trámites y criterios fuera de la pista, señaló el atleta Ventura.
A pesar del golpe, el atleta no perdió la esperanza. Lejos de abandonar, convirtió la frustración en motivación. Sabe que el camino al alto rendimiento está lleno de obstáculos que no siempre se sortean con velocidad, sino con paciencia y resistencia.

Este año, su objetivo está claro: volver a buscar la marca mínima que le permita clasificar nuevamente a una competencia internacional y demostrar que su lugar se gana corriendo, no en un escritorio. Para él, cada entrenamiento cuenta y cada apoyo puede marcar la diferencia.
Mientras tanto, sigue entrenando con lo que tiene, convencido de que el verdadero impulso no siempre viene del calzado, sino de la determinación de no detenerse. Porque en el atletismo, como en la vida, quien resiste hasta el final, siempre tiene otra oportunidad de llegar a la meta.