Ayuda a ponerle nombre a un gatito

Entre recuerdos y nuevas vidas: la historia de un gato que llegó para quedarse

Pénjamo, Guanajuato.- Un nuevo gato llegó a la casa de Eva, tras la muerte de Fígaroquien dejó un vacío en la familia un nuevo felino llegó, en un principio parecía hembra pero tras una revisión veterinaria descubrieron que era macho por lo tanto buscan nombre para este pequeño y juguetón animal.

En la casa de la familia de Eva aún se recuerda con cariño a Fígaro quien durante 12 años fue parte de la familia, un gato cazador incansable, juguetón y, sobre todo, compañero fiel. Su ausencia dejó un silencio difícil de llenar, pero también abrió espacio para una nueva historia.

Ya tiene mucho… como desde hace 12 años teníamos uno, recuerda su dueña mientras sostiene al nuevo integrante de la casa, un pequeño gato que todavía no tiene nombre, debido a la confusión en el sexo del felino, al principio pensaron que era hembra. Apenas les confirmaron que es macho. Así que ahora, además de adaptarse a su carácter, deberán elegirle identidad.

Fígaro murió hace algún tiempo, pero su memoria sigue viva en cada anécdota. Era famoso por sus regalos: ratones, pájaros, iguanas o lagartijas que aparecían inesperadamente en la sala. Dicen que es un regalo, comenta entre risas. Aunque más de una vez el susto fue mayor que la gratitud, aquellas travesuras hoy se recuerdan con ternura.

Los gatos, dice, tienen algo especial. Son muy juguetones, te cuidan… tienen un instinto de supervivencia. Los describe como atentos, independientes pero pendientes de lo que ocurre en casa. Eva mencionó que no tiene predilección especial por perros o gatos; de hecho, también tienen una perrita. Para evitar conflictos, viven separadas, cada una en su espacio.

El nuevo gatito apenas comienza su historia familiar. Es curioso, activo, pequeño aún. Su llegada no busca reemplazar a Fígaro, sino continuar la tradición de amor por los animales.

Hoy acudió al centro de atención para mascotas con una decisión clara: esterilizarlo. Pues para que no tenga hijos o ande por ahí vagando, explicó. Sabe que los gatos suelen escaparse, recorrer techos y calles. Fígaro, aun estando esterilizado, era inquieto y callejero, pero siempre regresaba.

Siempre volvía, dice con una mezcla de orgullo y nostalgia.

Ahora la familia busca evitar la sobrepoblación y reducir riesgos. Es un acto de responsabilidad, aseguran, parte de lo que significa tener una mascota: cuidarla, protegerla y pensar también en su futuro.

Mientras el pequeño espera su turno, todavía sin nombre, en casa ya lo aguardan nuevos juegos, nuevas anécdotas y quizá —quién sabe— alguna que otra travesura que algún día también se convertirá en recuerdo.

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Periódico Notus
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