
El mensaje para la Cuaresma 2026 destaca la necesidad de fortalecer la fe, la reflexión personal y la atención hacia quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, con el objetivo de fomentar comunidades más solidarias.
Durante su pronunciamiento, el Pontífice llamó a pedir la gracia de vivir este periodo religioso con mayor sensibilidad hacia Dios y hacia las personas que enfrentan dificultades. Además, exhortó a practicar un ayuno que no solo sea físico, sino también enfocado en moderar el lenguaje y evitar expresiones que puedan herir a otros.
Llamado a poner a Dios en el centro de la vida
El mensaje, titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, resalta que este periodo de cuarenta días previo a la Pascua representa una oportunidad para renovar la fe y evitar que las preocupaciones cotidianas distraigan a las personas de su vida espiritual.
También se enfatiza la importancia de escuchar la Palabra de Dios y atender el clamor de quienes sufren injusticias, promoviendo acciones que contribuyan a mejorar la convivencia social y fortalecer la solidaridad.
El ayuno como herramienta de reflexión y disciplina
El documento explica que el ayuno es una práctica espiritual que ayuda a ordenar los deseos personales, fomentar la oración y reforzar la responsabilidad hacia el prójimo. Asimismo, señala que esta práctica puede impulsar la búsqueda de justicia social y generar mayor conciencia sobre las necesidades de los demás.
El texto también retoma enseñanzas de San Agustín, quien reflexionó sobre el crecimiento espiritual que surge del deseo de justicia y la búsqueda del bien.
Invitan a desarmar el lenguaje y fortalecer la convivencia
Dentro del mensaje, se exhorta a evitar la crítica destructiva, las calumnias y los juicios apresurados, promoviendo en su lugar la amabilidad, el respeto y el diálogo en todos los ámbitos, incluyendo la familia, el trabajo, la política y las redes sociales.
Promueven un camino comunitario durante la Cuaresma
El mensaje concluye con el llamado a que parroquias, familias y comunidades religiosas vivan este periodo como un camino compartido, enfocado en la escucha, el arrepentimiento y la reconciliación, con el objetivo de construir relaciones más solidarias y fomentar una cultura basada en el amor y la paz.
