
Guanajuato, Gto.- En Guanajuato, la diversidad cultural se escucha, se escribe y se vive todos los días en las aulas. Actualmente, 51 docentes atienden a más de 8 mil 300 estudiantes en 45 escuelas del estado bajo un enfoque intercultural, donde la enseñanza se desarrolla también en lenguas originarias como el hñöhñö (otomí), purépecha, mixteco y úza’ (chichimeca jonaz).
Más allá de la formación académica, esta política educativa genera beneficios sociales profundos, fortalece la autoestima de niñas, niños y adolescentes, promueve la inclusión, reduce brechas de desigualdad y fomenta el respeto a la diversidad cultural. Al aprender y expresarse en su lengua materna, el estudiantado mejora sus competencias comunicativas y consolida su identidad, lo que impacta positivamente en su desempeño escolar y en la cohesión comunitaria.
Este esfuerzo se desarrolla en ocho municipios: Comonfort, San Miguel de Allende, San Luis de la Paz, Tierra Blanca, Victoria, Dolores Hidalgo, León y Acámbaro. En cada comunidad, la lengua materna no se queda en casa: entra al salón de clases, se escribe en el pizarrón y se convierte en herramienta viva de aprendizaje.
El 21 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Lengua Materna, proclamado por la UNESCO en 1999, para promover la diversidad lingüística y la educación en lengua materna. En Guanajuato, esta fecha trasciende lo simbólico y se traduce en acciones concretas que preservan el patrimonio cultural y fortalecen el tejido social.

En San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo, por ejemplo, estudiantes han creado compendios literarios en hñöhñö: poemas, relatos y adivinanzas que reflejan no solo habilidades académicas, sino también un fuerte sentido de pertenencia. Cada texto escrito en lengua originaria es una afirmación cultural y un mensaje de orgullo para las nuevas generaciones.
Desde la comunidad de Río Laja, en Dolores Hidalgo el docente Joaquín Morales lo resume así: “Cuando una niña o un niño escribe en su lengua materna, no solo fortalece sus competencias comunicativas; también preserva la historia, la memoria y las tradiciones de nuestras comunidades para las futuras generaciones”. En cada palabra escrita en lengua originaria late la resistencia y el orgullo de un pueblo.
En la primaria José María Morelos, ubicada en la comunidad de Chupícuaro, en Acámbaro, la doctora Elvia Tomás Martínez ha dedicado 26 años a fortalecer la lengua purépecha dentro del aula. Su labor ha trascendido la enseñanza cotidiana: ha traducido la Constitución y materiales sobre derechos humanos de niñas, niños, adolescentes y mujeres en situación de vulnerabilidad al purépecha, acercando información esencial desde una perspectiva culturalmente pertinente y garantizando el acceso equitativo al conocimiento.
Por su parte, en la escuela Miguel Hidalgo, de la comunidad indígena otomí de Cieneguilla, en Tierra Blanca, el director Celestino García Cruz destaca: “Los pueblos originarios tenemos una gran riqueza cultural: lengua, costumbres, comida y vestuario. Hoy, a través del sistema educativo, le decimos al mundo que estamos vivos y que trabajamos para rescatar nuestra lengua materna con cantos, poesía y cuentos, guiados por nuestras maestras de lengua indígena”.
Así, la educación intercultural en Guanajuato se consolida como una estrategia que preserva el patrimonio lingüístico del estado, impulsa la igualdad de oportunidades y fortalece la identidad colectiva, demostrando que cuando una lengua se escucha en el aula, se mantiene vivo el corazón de toda una cultura.
