
Irapuato, Guanajuato.- A sus 21 años, Miguel Ángel Vargas Arredondo no sólo escucha música: la observa, la estudia y ahora la transforma en pintura. El joven artista presentó la exposición El rey de un mundo raro, una propuesta plástica inspirada en la obra de José Alfredo Jiménez, a quien considera uno de los elementos más importantes del ser guanajuatense.
Vamos a extraer sus canciones y hacerlas tangibles. Vamos a hacer que la música que oyes la puedas ver, explicó Miguel con entusiasmo.
Un hallazgo en la radio
La conexión no fue heredada, sino descubierta casi por accidente. Miguel recuerda que un día, cansado de escuchar la misma música de siempre, decidió cambiar de estación en la radio. Sonaban interpretaciones de Luis Miguel y Pedro Infante. Intrigado por la fuerza de las letras, buscó al autor de aquellas canciones y encontró un nombre que le resultaba familiar: José Alfredo Jiménez.
Empecé a investigar y vi que tenía canciones de todo. Siento que es como un doctor para el alma; sus letras están en los corazones y también los hace unirse, relató.
Para Miguel, el compositor guanajuatense fue un hombre valiente, capaz de romper esquemas en su época. Dijo: Hoy es hoy, pero podemos ser mejores, podemos seguir siendo el rey, reflexiona.

Caminos de Guanajuato: un himno personal
La canción que más lo marcó fue Caminos de Guanajuato. Por el trabajo de su padre, Miguel recorría constantemente distintos municipios del estado y escuchaba la melodía en restaurantes, museos y reuniones familiares.
Más que una canción es un himno para el pueblo de Guanajuato, no sólo para el estado. Es decir: yo soy parte de José Alfredo Jiménez, afirmó.
Ese sentimiento de identidad es el que ahora busco trasladar al lienzo: paisajes, símbolos y emociones que dialogan con la memoria colectiva.
Del libro al mural
El camino hacia la pintura también fue progresivo. Inspirado por los grandes maestros del Renacimiento como Miguel Ángel y Rafael, comenzó realizando réplicas y estudiando teoría del arte por su cuenta. Posteriormente tomó talleres en línea de dibujo y grabado, y después de la pandemia ingresó a una escuela de arte donde perfeccionó su técnica.
Se reconoce como autodidacta en sus inicios, pero disciplinado en su formación. Una de sus obras más importantes es un mural ubicado en la Universidad CEUG, donde narra la historia de Guanajuato y del pensamiento occidental.
Además de la pintura, Miguel también canta. Forma parte del Coro Mozart de Irapuato, agrupación que interpreta música clásica y ha participado en eventos culturales de gran formato, como el coro monumental de Guanajuato, donde más de 300 voces entonaron el himno estatal.
La exposición
El rey de un mundo rarose exhibe en la Escuela de Arte, ubicada en Médico Militar 145, en Jardines de la Ciudad, Irapuato. La entrada es gratuita y la muestra permanecerá abierta hasta el 8 de marzo.
Con esta exposición, Miguel Ángel Vargas Arredondo busca tender un puente entre generaciones: demostrar que la música de José Alfredo Jiménez no pertenece sólo al pasado, sino que puede renacer en nuevas formas, nuevos colores y nuevas miradas.
Lo que más me gusta es decir quién soy en el arte, concluye. Y en su caso, ese quién soy, suena a ranchera, pero se pinta con óleo.