Irapuato, Guanajuato. Déspotas, mal encarados y con poco o nula calidad en el servicio, así es como se pudieran describir a algunos y algunas de los funcionarios que se encuentran en los Juzgados Civiles de Irapuato, que pertenecen al Poder Judicial.
“Abogado pase, qué expedientes necesita”, le dijo la encargada de la entrada a uno de los tantos abogados que llegan a ver los casos que llevan y que en su mayoría ellos, si son bien recibidos, pero no todos, sino aquellos bien vestidos, bien bañados y bien perfumados.
Sin embargo, para un usuario “común”, el trato cambia “qué quiere, sálgase allá afuera, hasta que le llamen”, “todavía sigue aquí”, “no trae pluma, vaya a conseguirla”, “sino se sabe el expediente ya mejor váyase” o bien “llegó tarde, el juez ya acabo”, son sólo algunas de las tantas frases que los secretarios, secretarías, asistentes y otros empleados usan.
“Me salí con mucho coraje, me vieron que era del rancho y me barrieron, ahí estaba fuera del juzgado y no me hacían caso, pero eso sí, llega un abogado trajeadito y la sonrisa les cambia; no saben que son servidores públicos, ojalá nunca se encuentren al alguien como ellos que los atiendan”, dijo María una mujer que iba a ver un expediente relacionado a una escritura.
pinche viejilla ranchera