
Abasolo, Guanajuato.- Hay una escena poco conocida en la historia de Abasolo que tiene como protagonista a uno de los grandes nombres de la música mexicana: José Alfredo Jiménez Sandoval. En 1965, el cantautor guanajuatense apareció dentro de la cárcel municipal, acompañado de su guitarra y entonando una canción. Pero no se trataba de una detención ni de un episodio policial: su presencia formaba parte de una secuencia de la película Audaz y Bravero.
Así, entre los recuerdos que dejó el cine en el municipio, quedó también la imagen de José Alfredo tras las rejas de una prisión que no era escenario de su vida personal, sino parte de una producción cinematográfica. Una visita fugaz que hoy permite recordar que Abasolo también formó parte, aunque fuera por unos momentos, de la trayectoria de una figura fundamental de la música popular mexicana.
Nacido el 19 de enero de 1926 en Dolores Hidalgo, Guanajuato, considerado la cuna de la Independencia Nacional, José Alfredo Jiménez construyó una obra musical que trascendió generaciones. Su paso por el cine incluyó películas como Juana Gallo, Ahí viene Martín Corona, La bandida, Guitarras de media noche, Camino de Guanajuato, El enamorado y El ciclón de Jalisco, además de Audaz y Bravero, donde quedó registrada aquella escena en Abasolo.
Su legado musical está integrado por canciones que se convirtieron en referentes de la música mexicana, entre ellas Camino de Guanajuato, Serenata huasteca, Un mundo raro, Qué suerte la mía, Amanecí en tus brazos, Ella, El corrido del caballo blanco, Qué bonito amor, Paloma querida, Amarga Navidad, No me amenaces, Ojalá que te vaya bonito, Te solté la rienda, Que se me acabe la vida, Cuando sale la luna, La enorme distancia y El rey.
Ver esta publicación en Instagram
Las composiciones de José Alfredo fueron interpretadas por figuras como Jorge Negrete, Pedro Infante, Lola Beltrán, Miguel Aceves Mejía, Luis Aguilar, Amalia Mendoza, conocida como “La Tariácuri”, Javier Solís, Pedro Vargas, Lucha Villa y Antonio Aguilar. Su música también llegó a voces de otras generaciones, como Luis Miguel y Juan Gabriel.
Una de las particularidades de su proceso creativo era que no tuvo formación musical académica y no sabía tocar ningún instrumento. Se cree que compuso más de mil canciones, según relató Miguel Aceves Mejía. Muchas de sus melodías fueron interpretadas por el Mariachi Vargas de Tecalitlán, con arreglos musicales de Rubén Fuentes, quien llegó a mencionar que “José Alfredo solo silbaba la melodía”.
José Alfredo Jiménez falleció el 23 de noviembre de 1973, a los 47 años, en la Ciudad de México. Sin embargo, su música permanece y también sobreviven pequeñas historias de su trayectoria, como aquella escena de 1965 en la que, guitarra en mano, apareció en la cárcel municipal de Abasolo.
Un episodio cinematográfico que, con el paso del tiempo, se convirtió en una anécdota para recordar la presencia de uno de los hijos más reconocidos de Guanajuato en la historia del municipio.


