
Guanajuato, Guanajuato.- Las palabras y el humor de Élmer Mendoza fueron dirigidas a nuevas y viejas generaciones con referencias a quienes le inspiraron a escribir, con alusiones a la acidez de las letras de Jorge Ibargüengoitia, con una reivindicación hacia la cultura “culichi” y su reflejo en una escritura que para fines despectivos califican como “narcoliteratura”; fueron el marco para que en expatio jesuita el sinaloense recibiera el IX Premio de Literatura que la Universidad de Guanajuato otorga en homenaje al escritor guanajuatense.
La UG abrió con ese premio su Feria Internacional del Libro número 68, para reconocer la trayectoria, la innovación, el impacto cultural y la consistencia en la obra del escritor sinaloense Élmer Mendoza, inscrita en el género de la novela negra y reconocido como el máximo exponente actual de la misma en México.
El Patio del Antiguo Colegio Jesuita de la Santísima Trinidad, anexo al Edificio Central de la Casa de Estudios, fue el escenario para el premio, otorgado por tres especialistas en novela negra: Ainhoa Vásquez Mejías, Carlos René Padilla Díaz y. Felipe Oliver Fuentes Kraffczyk, minuciosos lectores de dicho género y con una destacada trayectoria académica.
En unanimidad, el jurado concluyó que la clave de la propuesta literaria de Élmer Mendoza es la creación de un universo narrativo que no se rige por el estereotipo de las literaturas anglosajonas, sino que ha ampliado el horizonte de la literatura mexicana contemporánea y ha contribuido decisivamente a legitimar el género negro como un espacio de reflexión crítica y estética.
El acta de premiación señala que “la prosa oralizada, rítmica y profundamente arraigada en el habla cotidiana desde sus primeras novelas, como “Un asesino solitario” (1999) y “El amante de Janis Joplin” (2001), permiten que sus obras destaquen e inscriban al género en un contexto social mexicano actual.
Señalan que el detective Édgar “el Zurdo” Mendieta, protagonista de la serie de seis novelas a partir de “Balas de plata” (2008), se ha convertido en una figura emblemática del género negro a nivel nacional e internacional. Añaden que “la propuesta literaria de Mendoza cumple con un importante rol social, pues sus historias y personajes traducen la lucha y el sentir de una población en medio de la violencia estructural del México contemporáneo”.

La premiación: una larga lista de oradores y oradores para dar inicio a la feria preludió la participación de un escritor que dijo no se esperaba ganar el premio, que refirió a Juan Rulfo y Miguel de Cervantes como parte de los escritores que le inspiraron, a él, un habitante de la violenta Culiacán, sorprendido por estar en una ciudad de rincones y subidas, que comentó que en Sinaloa se consideró que el premio era al estado y a su capital.
Élmer Mendoza bromeó e ironizó y enumeró autores varios hasta llegar a un Jorge Ibargüengoitia al que calificó como de escritura ácida y de elegante sencillez.
Al terminar de exponer “mis 15 minutos de fama”, concedió entrevistas y dedicó libros. Declaró que el escritor no tiene por qué tomar partido ni mostrar realidades, sólo debe escribir a partir de lo que vive y observa.
Amable y atento, respondió a la inquietud sobre la violencia que afecta al país: “como ciudadano me preocupa, pero como escritor sólo se toma lo que pasa para crear ficción”.
Más tarde dialogó con prensa cultural y se preparó para seguir presentando libros.
Con el Premio “Jorge Ibargüengoitia” de Literatura, instaurado en memoria del célebre autor guanajuatense en 2018, la UG reconoce a escritoras y escritores de reconocida trayectoria y representantes de un género distinto en cada edición. Para ello, se cuenta con un Consejo Consultivo presidido por la Rectora General de la UG, Claudia Susana Gómez López, y con una secretaría técnica a cargo de la Coordinadora General del Programa Editorial Universitario, Dra. Elba Margarita Sánchez Rolón.
En ediciones anteriores, se ha reconocido con este galardón a Enrique Serna, Alicia Molina, Ricardo Castillo, David Olguín, Carmen Boullosa, Amparo Dávila, Guillermo Sheridan y Juan Villoro, representantes de la novela histórica, la literatura infantil y juvenil, la poesía, la dramaturgia, la novela, el cuento, el ensayo y la crónica, respectivamente.

