
Gustavo Botello Avilés, Joana Itzel Marcela López Almaguer y Vanessa Guadalupe Méndez Martínez ganaron los tres primeros lugares en el certamen organizado por la Casa de Estudios UGGuanajuato, Guanajuato.- Convertir una idea, una emoción o una experiencia en sonido requiere imaginación y una profunda sensibilidad artística. Para tres estudiantes de la Universidad de Guanajuato (UG), esa sensibilidad encontró un escenario con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG), quien presentó sus tres miniaturas durante el concierto “Nuevas voces, grandes maestros”, en el Teatro Juárez.
Las obras ganadoras de este certamen universitario, convocado por la Dirección de Extensión Cultural, la División de Arquitectura Arte y Diseño, el Departamento de Música y Artes Escénicas y la OSUG, fueron interpretadas por la agrupación, a cargo del director invitado Luis Manuel Sánchez.
El programa presentó, en orden, Omnia mutantur, de Vanessa Guadalupe Méndez Martínez, ganadora del tercer lugar; Hijos del tiempo, de Joana Itzel Marcela López Almaguer, acreedora del segundo lugar; y El viejo y el mar, de Gustavo Botello Avilés, obra ganadora del primer lugar.
Gustavo Botello Avilés, primer lugar
Estudiante de la Licenciatura en Música de la UG, Gustavo Botello encontró en la composición un espacio reciente, pero estimulante, para explorar sus ideas musicales. Su interés surgió de la inquietud por descubrir las posibilidades expresivas de los sonidos que imaginaba y que permanecían en su mente.
“Este interés por componer música se dio recientemente, en los últimos meses he tenido este interés. La inquietud por querer explorar, en la composición, las ideas musicales que puedo tener o que siempre están ahí, como sonando. Es un campo que me ha parecido muy excitante y grato”, comentó.
Joana Itzel Marcela López Almaguer, segundo lugar
La composición representa para Joana Itzel Marcela López Almaguer una forma de exteriorizar aquello que piensa, vive y es. Estudiante de la Licenciatura en Música de la UG, encontró en esta disciplina una vía para transformar sus ideas en sonidos y explorar nuevas posibilidades dentro del lenguaje musical.
Su miniatura, Hijos del tiempo, toma como referencia el movimiento primitivista del siglo XX y la obra de compositores como Igor Stravinsky, Silvestre Revueltas y Béla Bartók. La pieza busca una sonoridad visceral mediante el uso del ostinato, recursos derivados del lenguaje modal y técnicas extendidas, sobre todo en instrumentos de aliento y madera.
Vanessa Guadalupe Méndez Martínez, tercer lugar
Para Vanessa Méndez, estudiante la Licenciatura en Música de la UG, el interés por crear sus propias obras surgió a partir de sus clases de análisis y armonía. En ellas, descubrió que la música trasciende las notas y abrió la puerta a nuevas posibilidades expresivas.
Así, la composición se convirtió en su forma de manifestar sentimientos, ideas e imágenes. Su miniatura, Omnia mutantur, parte de una frase en latín asociada con la idea de que todo cambia y nada permanece. Desde ese concepto, construyó una obra relacionada con la contraposición entre lo físico y lo espiritual.
“Esta frase engloba la idea de la mente en psicosis griega, que es la transmigración de las almas; el hecho de que el alma es algo eterno que va volviendo de un cuerpo a otro manifestándose, pero el cuerpo es perecedero y el alma no. Entonces, quise expresar la contraposición de estos opuestos que, a la vez, se complementan del alma y del plano físico”, explicó Vanessa.
Con iniciativas como esta, la UG fortalece los vínculos entre la formación y la práctica profesional, para que las nuevas generaciones de compositores encuentren una voz propia.


