
Irapuato, Guanajuato.- La salud mental debe recibir la misma atención que la salud física y convertirse en parte del autocuidado cotidiano, no solamente ser atendida cuando una persona atraviesa una crisis o un acontecimiento extraordinario, señaló Yolanda Sánchez-Gastel, coordinadora del Centro Integral de Salud Mental (CISAM).
La especialista explicó que, aunque en los últimos años se ha hablado con mayor frecuencia sobre la importancia de la salud mental, todavía existe una tendencia a dejarla de lado debido a las exigencias de la vida diaria, el trabajo y las responsabilidades familiares.
Sánchez-Gastel destacó que durante mucho tiempo la salud mental estuvo rodeada de estigmas y fue asociada equivocadamente con debilidad o con la idea de que solamente las personas con algún trastorno necesitaban atención psicológica.
Sin embargo, subrayó que acudir con un profesional de la salud mental también constituye una forma de autocuidado y puede ayudar a las personas a procesar las situaciones adversas que enfrentan a lo largo de su vida.
No esperar a tocar fondo
La coordinadora del CISAM explicó que contar con familiares o amigos que escuchen y acompañen puede ser importante, pero existen momentos en los que ese apoyo deja de ser suficiente.
Una señal de alerta aparece cuando el malestar comienza a afectar diferentes áreas de la vida, como el trabajo, las relaciones personales o la convivencia familiar; también pueden presentarse cambios importantes en los hábitos cotidianos, como dejar de comer, no dormir, dormir demasiado, perder la energía o dejar de realizar actividades que anteriormente generaban satisfacción.
“Cuando todas estas cuestiones que generalmente yo hacía o que disfrutaba, ya dejo de hacer o de disfrutar”, es cuando puede ser necesario recurrir a servicios profesionales de salud mental, explicó.
Por ello, recomendó no esperar hasta llegar a ese punto y considerar la terapia psicológica como una herramienta preventiva para conocer y trabajar las propias emociones.
Para mantener un equilibrio emocional, la especialista recomendó establecer rutinas y hábitos saludables, además de aprender a identificar y expresar las emociones.
Esto implica prestar atención no solamente a lo que una persona come o bebe, sino también a aquello que permite entrar en su mente, los pensamientos que alimenta y las personas con las que se relaciona.
La especialista hizo énfasis en la importancia de no minimizar los sentimientos, particularmente durante acontecimientos adversos como la pérdida de un ser querido.
Explicó que ante una pérdida es normal experimentar tristeza, falta de apetito, poca energía o deseos de aislarse. Reconocer estas emociones permite comprender que existe un proceso que debe ser acompañado y trabajado.
En esos momentos, dijo, pedir ayuda no representa una debilidad, sino una manera de encontrar orientación para atravesar una situación difícil.
Sánchez-Gastel insistió en que uno de los principales retos continúa siendo eliminar los prejuicios alrededor de la atención psicológica y psiquiátrica.
“Dejar atrás los mitos de que esto es para locos, de que esto es para gente débil”, pidió.
Finalmente, resumió las recomendaciones para cuidar la salud mental en tres aspectos fundamentales: disciplina, rutinas y hábitos saludables, además de aprender a identificar las emociones y dejar atrás los estigmas que todavía rodean a la atención psicológica.
Cuidar la salud mental, concluyó, no significa esperar a que algo esté mal para actuar, sino incorporar el bienestar emocional como una parte permanente de la vida cotidiana.


