Resuenan los cañones tejocoteros en la capital en fiesta tradicional

Desde 1934, generación tras generación sigue la tradición de Santa Rosa, es la segunda vez que la llevan al Centro Histórico; conmemoran también a los Niños Héroes

Guanajuato, Guanajuato.- Primero, el Gobierno Municipal de Guanajuato conmemoró el 179 aniversario de la Gesta Heroica de los Cadetes de Chapultepec; luego, se armó el baile, entre cervezas y explosiones de cañones y viejas escopetas. Así el Centro Histórico tuvo fiesta cívica y fiesta popular con la segunda vez que los Indios Tejocoteros lo invaden con su peculiar festejo.

Lo cívico: la Presidenta Municipal, Samantha Smith, encabezó el acto cívico en memoria de los jóvenes cadetes que defendieron el Castillo de Chapultepec durante la invasión de 1847, y destacó que su legado representa valores de honor, valentía, lealtad y amor a México.

Lo hizo ante estudiantes, integrantes del Grupo 4 Guanajuato de la Asociación de Scouts de México, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y del Heroico Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Guanajuato.

Pero como las cervezas ya estaban en su punto y tras la procesión en homenaje a Ignacio Allende, empezaría la otra actividad. La gente que se desplazó desde la serrana Santa Rosa de Lima ya estaba lista: ellas, de Adelitas; ellos, de revolucionarios de 1910, con sus tejocotes como carrilleras. Los “españoles” eran zuavos del ejército francés y aquello fue una locura de transgresión histórica.

Hidalgo –representado por un niño- no bajó por El Tecolote. Tampoco se le unieron las fuerzas de Mariano Jiménez, donde venía El Pípila –representado por Xicoténcatl Ulloa-. No pasaron ni siquiera para sonar una trompetilla a la Casa Cuévano, como ahora se llama la casa donde vivió el intendente Antonio de Riaño.

Sólo se hicieron las representaciones de guerrillas, con el músico y actor Primo Lara como promotor de la lectura de las cartas de infidencia, mismas que enviara Miguel Hidalgo a su amigo Riaño.

Fue un paseo de baile, traigo y desmadre, fiel al estilo de Santa Rosa de Lima, que está en la sierra desde donde tras lomita se ve Dolores Hidalgo.

La representación de los Indios Tejocoteros se realiza de manera casi ininterrumpida desde 1934 (la pandemia la impidió un año) y que se ha transmitido de generación en generación, pues ahí anda la plebe con sus atuendos similares a los que usan el “día de los inditos”.

A lo largo de la avenida Juárez continuaron con los “feroces enfrentamientos”, hasta llegar a la explanada de la Alhóndiga de Granaditas, donde armaron un tapanco que simbolizó al edificio y los tejocoteros –algunos algo “tomados”- lo tomaron.

La representación llegó por segundo año consecutivo al corazón de la ciudad, luego de que en 2025 se presentara por primera vez en el Centro Histórico. Samantha logró convencerlos y acude a la representación original que se hace el segundo domingo de octubre, coincidente con el Festival Internacional Cervantino.

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Periódico Notus
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