
Abasolo, Guanajuato.- Las personas con discapacidad tienen derecho a crecer, tomar decisiones, estudiar, trabajar y construir una vida independiente, sin que la sobreprotección de sus familias o los prejuicios sociales se conviertan en una limitante para desarrollar sus capacidades, así lo señaló Astrid García, directora del Centro de Atención Múltiple (CAM) de Abasolo.
La directora destacó que próximamente el CAM estará abriendo un área para que personas adultas con discapacidad se capaciten en habilidades para el trabajo.
García puntualizó que actualmente el CAM atiende a 35 alumnos de preescolar, primaria y secundaria con diferentes condiciones de discapacidad, entre ellas intelectual, motriz, auditiva y visual, además de trastornos del espectro autista y condiciones múltiples o severas.
La directora explicó que uno de los objetivos principales del centro es favorecer la autonomía y las habilidades adaptativas de los estudiantes, proceso en el que también resulta fundamental la participación de las familias.
“Procuramos favorecer y fomentar el desarrollo de la autonomía, de las habilidades adaptativas y un desarrollo integral”, explicó.
Como parte de este proceso, el CAM Abasolo incorporará próximamente un taller laboral enfocado en la preparación de bebidas y alimentos, con el propósito de que los jóvenes desarrollen conocimientos que posteriormente puedan utilizar para incorporarse a espacios de trabajo relacionados con restaurantes, preparación de alimentos y servicios.
La intención es que, al concluir su formación, los jóvenes puedan desempeñarse de manera más autónoma y encontrar oportunidades para generar sus propios ingresos.
El derecho a decidir

Astrid García consideró que uno de los principales obstáculos que enfrentan las personas con discapacidad es la percepción social de que necesitan ser protegidas permanentemente, recordó que, independientemente de su condición, son personas con derechos y con capacidad para expresar necesidades, preferencias y tomar decisiones.
Entre estos derechos mencionó el acceso a una calidad de vida digna, independencia, autonomía, desarrollo personal y social, accesibilidad, educación y empleo.
Incluso decisiones que pueden parecer cotidianas, como elegir cómo vestirse, dónde estar o si desean tener un espacio propio, forman parte de su derecho a ejercer su autonomía.
La sobreprotección también limita
Uno de los principales retos, agregó, es cambiar la idea de que las personas con discapacidad deben permanecer bajo el cuidado permanente de sus padres y ser tratadas como si fueran niños durante toda su vida.
Las personas con discapacidad también tienen un desarrollo biológico y personal, aunque cada individuo puede avanzar a ritmos diferentes dependiendo de su condición, García advirtió que asumir que toda discapacidad implica una limitación intelectual es también un error que puede generar prácticas de sobreprotección.
La directora del CAM Abasolo consideró necesario que las familias permitan que sus hijos desarrollen sus capacidades en la medida de sus posibilidades y que la sociedad avance hacia una mayor sensibilización e inclusión.
El objetivo, explicó, no es dejar solos a quienes requieren apoyos, sino proporcionarles las herramientas necesarias para que puedan participar activamente en la sociedad y tomar decisiones sobre su propia vida.
En Abasolo, el CAM busca que la formación de sus estudiantes no termine solamente con el aprendizaje académico, sino que también les permita adquirir habilidades para desenvolverse en su vida cotidiana y, cuando sea posible, incorporarse al ámbito laboral.

