
León, Guanajuato.- El grupo llamado “Marcha por la Vida”, salió a las calles de León, Irapuato y Celaya para denunciar que desde el “vientre materno, ven amenazada su vida antes de nacer”. Los manifestantes, señalaron que Guanajuato es autónomo y el Poder Judicial no puede y no debe estar presionando para que se despenalice el aborto.
En diferentes municipios integrantes de Dimensión de Vida, y creyentes católicos, salieron para sumarse a que se den las condiciones para buscar soluciones reales para las mujeres en situación de vulnerabilidad.
Carta:
Hoy, miles de guanajuatenses salimos a las calles para decir, una vez más y con una sola voz:
toda vida vale.
Desde los equipos de Dimensión de Vida, y desde el corazón mismo de nuestra Iglesia, hoy asumimos y denunciamos una realidad que nos interpela como sociedad y como creyentes.
Hoy la dignidad humana está siendo vulnerada de muchas formas. Vemos la realidad de tantos seres humanos que, en el vientre materno, ven amenazada su vida antes de nacer.
Vemos a niños que crecen entre inseguridad y violencia, y a madres que viven con angustia, sin saber el paradero de sus hijos.
Vemos a personas que enfrentan la soledad, el abandono y la desesperanza, y que llegan a pensar que su vida ya no tiene sentido.
Vemos a mujeres que enfrentan solas un embarazo, sin nadie que las respalde, sin nadie que les tienda la mano a ellas y a sus hijos.
Ante estas realidades, la Iglesia no puede permanecer indiferente.
Toda vida merece ser protegida. Toda vida merece ser respetada. Toda vida merece ser acompañada.
Por eso asumimos este compromiso no solo como denuncia, sino como un llamado a la acción: a la formación, al acompañamiento pastoral, a la exigencia. Un llamado para que sacerdotes, religiosas, laicos y quienes toman decisiones en nuestro estado nos unamos en un trabajo que ofrezca soluciones reales, que atienda al ser humano en cada etapa de su vida.
Porque una sociedad que no es capaz de proteger la vida humana, no es capaz de avanzar ni de crecer.
Guanajuato necesita hoy una Iglesia que observa, que responde, que sale al encuentro. Una Iglesia que no cierra sus puertas, sino que las abre para que todos, cada uno de ustedes, sean agentes de cambio.
Y hoy, de manera especial, queremos que este mensaje llegue a quien está sufriendo en soledad: no están solos. Aquí está la Iglesia. Aquí estamos nosotros. Desde la sociedad civil, hoy alzamos la voz.
Hoy somos más de 13 mil familias marchando en todo el Bajío, en León, en Celaya y en Irapuato, unidas bajo un mismo lema: toda vida vale. Y no podemos cerrar los ojos ante lo que ocurre en dos frentes muy concretos.
Primero, en el Congreso del Estado de Guanajuato, donde una vez más se pretende discutir la despenalización del aborto. Lo decimos con claridad: estas iniciativas son cada vez más agresivas contra la dignidad humana, y lamentamos que, en lugar de buscar soluciones reales para las mujeres en situación de vulnerabilidad, se insista en reabrir un debate que Guanajuato ya resolvió. Guanajuato ya habló, y Guanajuato es un estado que protege la vida.
Segundo, denunciamos la presión que se ha ejercido desde instancias judiciales para forzar a nuestro estado a legislar en un sentido contrario a la voluntad de su gente. Hoy lo decimos fuerte y claro:
¡La Corte no legisla! El Congreso es autónomo.
Y el Congreso tiene la obligación de escuchar a los ciudadanos que lo eligieron para representarlos democráticamente, no a presiones externas.
Por eso, hoy le hablamos con firmeza a nuestras autoridades en el Ejecutivo, en el Legislativo y en el Judicial: dejen de imponer agendas que contradicen los valores y las convicciones de este estado. Guanajuato es, y seguirá siendo, un estado provida.
Un estado que no permitirá que se descarte a ningún ser humano. Un estado que respeta el derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos. Un estado que exige que se atienda de verdad la realidad que viven tantas mujeres en nuestros hospitales, y que no se abandone a los médicos a quienes se pretende obligar a practicar abortos en contra de su conciencia.
Un estado que respalda a los ciudadanos que, votación tras votación, se presentan ante el Congreso para alzar la voz, sin que nadie los amenace por defender lo que aman.
Un estado que exige que esta causa no se politice.
Exigimos acciones reales, concretas y sostenidas para acompañar la vida en todas sus etapas: políticas públicas que de verdad apoyen a la mujer embarazada en situación de vulnerabilidad, programas que protejan a la niñez y a la familia, presupuesto y voluntad política para la adopción y el acompañamiento, atención real para quienes viven soledad, pobreza o abandono. Las autoridades tienen la obligación de pasar del discurso a la política pública, de la palabra al hecho.
Por eso, de cara al proceso electoral que se aproxima, lanzamos un mensaje claro a quienes buscan representarnos: decirse defensor de la vida no basta. Hay que demostrarlo con el voto en el Congreso. Y si quieren nuestro voto, defiendan la vida.
Hoy, Guanajuato volvió a salir a las calles. Volvimos a demostrar que no vamos a quedarnos callados. Y lo volveremos a hacer las veces que sea necesario, porque cuando la sociedad, la Iglesia y quienes toman las decisiones se unen por una misma causa, se pueden lograr grandes cosas.

