Manuel Doblado, Guanajuato.- Era casi mediodía y Juanito “n”, llegó al final del informe de gobierno de Manuel Doblado; traía un carrito de paletas y sólo quería venderlas. Alrededor del niño de aproximadamente 10 años, había políticos de todos los colores, hablaban de apoyos, de becas, de mejoras y a Juanito “ni una paleta le compraron”.
El niño vestía short azul, playera del mismo color y unos tenis azules con amarillo; en el cuerpo llevaba una pequeña mochila en la que traía el dinero de las paletas de hielo que andaba vendiendo.
Lo interesante es que mientras en el estrado y en las sillas de los invitados, algunos políticos, estaban mencionado que querían buscar un cargo, algunos de ellos ya habían sido alcaldes, diputados, directores de gobierno, es decir, sabían de lo que se supone es el servicio público.

Abajo Juanito con sus paletas, yendo de lugar en lugar a ver a los “importantes” les ofrecía sabores de limón, fresa, chocolate, vainilla y durante el rato en el que estuvo ahí nadie le compró y eso que había hombres y mujeres que presuntamente están para dar a los que menos tienen.
Bien trajeados, oliendo a perfume, zapatos boleados, sombreros, lentes, hartas sonrisas y mucho que dar, pero ni a Juanito, ni a otra joven que andaba vendiendo cacahuates, los que se suponen están ahí para mejorar las condiciones de los que menos tienen o pueden, les compraron.

El niño se fue alrededor de las 12:30 del jardín principal de Manuel Doblado, aunque no dijo si iba en la escuela por la tarde o no había ido, era tarde, es decir, que posiblemente regresaría a su casa a comer o seguir vendiendo paletas, en lugar de pensar en estudiar, jugar y disfrutar de todas esas grandes acciones que los servidores públicos, dicen hacer por los demás.


