
Guanajuato, Guanajuato.- En el cruce donde confluyen la avenida Santa Fe con el camino a Cervera y el acceso principal a la Fiscalía General del Estado, están algunos de los semáforos –cuyas bases están sobre banquetas- que costaron 58 millones de pesos y hacen que el traslado que era de 9 minutos ahora sea de hasta 25, hay otro factor que empeora la circulación: los baches.
Resulta que cuando reurbanizaron el tramo de la Santa Fe entre la universidad del mismo nombre y el crucero mencionado, dejaron un tramo con tierra. Era un área de estacionamiento que al colocar los semáforos se convirtió en carril para facilitar la circulación vehicular:
Cuando la luz se pone en verde para seguir en dirección a la caseta de la autopista o rumbo al libramiento de Las Teresas, el foco de los que van a girar a la izquierda se queda en rojo y el de los que van derecho se pone en verde. Todo parece práctico, hasta que se percibe un “pequeño detalle”: ese carril tiene profundos baches.

Quien no se quiere arriesgar a pasar por los baches cunado tiene el “siga”, debe esperar a que el semáforo de la vuelta a la izquierda se ponga en verde. Consecuencia: daños a los vehículos de los osados y filas de casi un kilómetro para los prudentes en hora pico.
Los 58 millones se fueron en semáforos y ya no les quedó un peso para bacheo.


