Guanajuato, Guanajuato.- Lo que empezó como “escarmiento por ponerse gallitos” desembocó en una protesta de la rectoría de la Universidad de Guanajuato, la suspensión de los policías involucrados y una protesta estudiantil que irrumpió en el desfile conmemorativo de la toma de la Alhóndiga de Granaditas en 1810; la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo escuchó a los manifestantes y se comprometió a vigilar la correspondiente investigación.

El pasado fin de semana, seis jóvenes fueron golpeados por elementos de la policía municipal. Cuatro de ellos son estudiantes matriculados de la UG y uno de ellos toma cursos libres. Protestaron por la detención y como respuesta recibieron golpes que fueron grabados por otro de los afectados. Luego se supo que los confundieron con otros jóvenes. Las redes digitales hicieron el resto:
La rectoría de la UG publicó un mensaje en protesta sobre el hecho y con la exigencia de investigarlo. La presidencia municipal publicó un comunicado para decir que Asuntos Internos de la corporación haría la indagatoria correspondiente. Más tarde, la presidenta municipal Samantha Smith publicó un mensaje en el que informaba que los policías involucrados en el hecho estaban suspendidos.

Este lunes, en el desfile conmemorativo de la toma de la Alhóndiga, una veintena de estudiantes se colocó en el monumento a la Paz, en espera del paso de la gobernadora. Luego se fueron más abajo y cuando la mandataria llegó desplegaron pancartas y lanzaron consignas.
Libia los atendió. Le informaron que había denuncias penales por abuso de autoridad. Ella garantizó que la Fiscalía General del Estado investigará al respecto.

Cuando Libia pasó al balcón desde donde vería el paso de los contingentes, las y los estudiantes se quedaron con consignas al paso de cada contingente.
Cuando tocó turno al de la UG, hablaron con el secretario general Salvador Hernández Castro, quien sólo se atinó a responder que se les escucharía y permitieran seguir la marcha. El grupo estudiantil, que recibió muestras de apoya de parte de los contingentes, marchó al frente, lanzó de nuevo consignas frente al balcón durante unos minutos y reanudó su marcha rumbo a la Alhóndiga de Granaditas, hasta donde llegaron los contingentes.
Samantha Smith sonreía. Su esposo, Alejandro Navarro, observaba a la distancia. La gobernadora había dado la cara por ella.
Los estudiantes dieron el color al desfile. A su manera incendiaron otra Alhóndiga de Granaditas.
Viralizan golpiza de policías a estudiantes de la UG; “los confundieron”


