
Guanajuato.- El Bajío alberga el principal contingente de fieles que mantiene viva una tradición que comenzó en el siglo XIX y sirve de conexión para otros estados; los peregrinos que viajan hasta la basílica de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos. De todas las edades, guanajuatenses provenientes de León, Celaya, Guanajuato, Irapuato, Silao, Pénjamo y otros municipios demuestran su devoción por la Virgen.
Cumplir promesas, pedir por salud, dinero y otras necesidades a la Virgen de San Juan, incluso agradecerle sus milagros, es la motivación de los creyentes. Con los pies cansados, el frío de la temporada y el sol intenso, los sanjuaneros emprenden el recorrido comprometidos con un fervor que trasciende cualquier malestar físico.
Tras el primer milagro atribuido a la Virgen, en 1623, cuando una familia de cirqueros que iban a Guadalajara se quedó a descansar en el pueblo de San Juan Mezquititlán (actualmente San Juan de los Lagos) y resucitó a una niña trapecista que había muerto luego de caer sobre dagas, miles de personas comenzaron a acudir a ella.
Hoy, la peregrinación de San Juan es la segunda más grande en el país, después de la Virgen de Guadalupe. El bajío es el punto de convergencia entre las rutas de Querétaro, Michoacán y el Estado de México, Puebla y más. Este año, tomando en cuenta el 2025, se esperaban más de 300 mil peregrinos, pero esta cifra será ampliamente superada, de acuerdo con los conteos oficiales que ya rebasan los 300 mil.