
Guanajuato, Guanajuato.- La presidencia municipal capitalina lo difundió como “actividad cívica y cultural”; de lo último, tuvo lo suyo, de lo primero, casi nada. Un homenaje al prócer insurgente Ignacio Allende fue el pretexto para lucir una parafernalia religiosa; el motivo: era devoto de la virgen de Guanajuato.
Así lo explicaron:
“Con el objetivo de preservar y fortalecer las tradiciones que forman parte de la identidad de la capital y de los municipios de esta entidad, la presidenta municipal Samantha Smith encabezó el homenaje a Nuestra Señora de Guanajuato y a Ignacio de Allende y Unzaga, en el marco de las fiestas patrias.
La representación comenzó con una ceremonia en la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, donde integrantes del Grupo de aficionados al teatro de San Miguel de Allende y del Patronato San Miguel de Allende Patrimonio Cultural de la Humanidad A.C., bajo la dirección de su presidente, José Romero, pidieron la bendición a la patrona cuavanense. Samantha, fiel a llevar su fervor religioso personal a la vida política, ahí estaba.
Lo más destacado fue que la mezzosoprano capitalina Liliana Medrano interpretó “‘O sole mio”. Lo cívico, empero, quedó en segundo plano. La escena no había gustado a los liberales del siglo XIX que adjudicaban condición de masón tanto a Allende como a otros protagonistas de la revolución de independencia.

De ahí la procesión –con la figura de la advocación mariana en andas- se paseó por la plaza y se fueron al teatro Juárez, donde Samantha Smith y el subsecretario de Desarrollo y Promoción Turística y Cultural, Álvaro Lara Huerta, en representación de la gobernadora del estado, fueran parte del público en la puesta en escena “La vida y obra de Don Ignacio Allende y Unzaga”.

El montaje fue más una apología a la cultura virreinal pro hispana que una referencia al liberalismo criollo que dio lugar al pensamiento autonomista que se habría de convertir en independentista, para el goce y disfrute, complacencia y goce de las muy católicas fuerzas vivas del municipio, cuya presidenta tiene un apellido paterno que no es chichimeca.
Por segundo año consecutivo se llevó a cabo la conmemoración de este montaje religioso armado con el pretexto de recordar la vida y obra de Don Ignacio de Allende y Unzaga, una de las figuras principales de la primera etapa del movimiento insurgente. La explicación “institucional”; “era un fiel devoto de la patrona de Guanajuato, por esta razón, el evento comenzó en la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato”.
Pero el demonio sigue triunfando y es capaz de usar la fe para sus fines de materialismo (no histórico):
“La procesión captó la atención de cientos de turistas que paseaban por el centro histórico”. Siguieron la procesión hasta el interior del Teatro Juárez, vieron la obra y compraron más e n el marco de “una de las actividades cívicas y culturales que promueve el Gobierno Municipal, para conmemorar el 216 aniversario del inicio de la lucha por la Independencia de México, mismas que continuarán durante el mes de septiembre, por un Guanajuato fuerte, honesto y orgulloso de su historia”. Podéis seguir leyendo otras cosas, esta nota ha terminado. Amén.


