
Guanajuato, Gto.- Tras más de año y medio de estar cerrado y en remodelación debido a que sufrió un incendio el 9 de junio de 2024, el “antro” más famoso de la ciudad, al que concurren predominantemente personas con solvencia económica.
El lugar reinició actividades este mes y se crean filas enormes para acceder a él. La mayoría de los consumidores son jóvenes procedentes tanto de esta ciudad como de la región.
La apertura, empero, se dio tras un largo periodo de remodelación y por estar sujeta a clausuras impuestas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ya que las obras se hicieron sin permiso y sin supervisión que exigen la ley por tratarse de un Inmueble Catalogado.
Luego del siniestro, los propietarios de la casona, la familia Valadez Burstein, ligados a la clase política local, comenzaron a hacer las reparaciones y era un secreto a voces que lo hacían “a escondidas”.
En mayo de 2025, fuerzas federales y estatales realizaron un sorpresivo cateo al interior del inmueble, ubicado en la calle de Alonso del centro histórico, luego de que se hicieran públicas múltiples las irregularidades. Sin embargo, con la complicidad de la presidencia municipal, los propietarios continuaron con sus labores.
Ante la presión mediática, en octubre de 2025, hubo otra clausura ahora por parte de la Dirección de Imagen Urbana y Gestión Municipal y entonces retiraron ilegalmente los sellos federales. Los dueños del antro introdujeron obreros de manera clandestina para continuar con los trabajos.
Se fue una delegada del INAH y llegó otro y Guanajuato Grill ahí está: viendo pasar la ley entre luces y estridencia.