
Guanajuato, Guanajuato.- El cantante, compositor y activista social Gabino Palomares, oriundo del estado de Guanajuato, falleció este miércoles a los 76 años, informó su familia en redes sociales. En un comunicado, señaló que el deceso ocurrió “tras librar una difícil situación de salud durante varias semanas” y agradeció “infinitamente a quienes en toda su vida acompañaron su incansable andar desde la trinchera que él eligió por un mundo más justo”.
Gabino Palomares nació en Comonfort, Guanajuato, el 26 de mayo de 1950. Vivió ahí sus primeros años y emigró a San Luis Potosí. Estudió ingeniería química en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, pero su encuentro con la pobreza extrema en el altiplano potosino lo llevó a la música y a la poesía, influido por Violeta Parra, Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat.
No terminó la carrera: ganó un concurso de canciones de protesta y a partir de ahí incursionó en ese ámbito para llegar a ser uno de los fundadores del movimiento del Canto Nuevo en México, al lado de figuras como Amparo Ochoa, Óscar Chávez y el grupo Los Folkloristas, y uno de los máximos exponentes de la Nueva Canción Internacional.
Fue autor de más de 100 temas de contenido político, social y amoroso, es recordado principalmente por La maldición de Malinche (1978), una de las piezas más emblemáticas del movimiento.
Compuso música para la exitosa obra de teatro “El extensionista”, dirigida por el dramaturgo Felipe Santanter. La obra fue llevada al cine años más tarde por Roberto Gavaldón, con la destacada actuación de Eduardo Palomo.
Con su inseparable guitarra, Palomares recorrió durante más de medio siglo la República Mexicana al lado de luchadores sociales, reconocidos o anónimos, que defienden los ideales y derechos de los menos favorecidos.
En 1975 ingresó al Partido Comunista Mexicano (PCM) y se fue con Valentín Campa por todo el país cantando para la primera candidatura presidencial del PCM, que ganó un millón de votos.
Entre 1982 y 1988 fue secretario general del Comité de la Nueva Canción Internacional. En 1983, Amparo Ochoa interpretó La maldición de Malinche en el Concierto por la Paz en Centroamérica, en Managua, Nicaragua, en una versión que se volvió inolvidable.
“Yo, más que artista, soy un luchador social”, declaró a Elena Poniatowska en una entrevista publicada en el pasado domingo.


