
Ciudad de México.- A 32 años del suceso del miércoles 30 de mayo de 1984, se recuerda que ese día los noticiarios nocturnos de televisión daban a conocer la noticia: el columnista Manuel Buendía había sido asesinado cuando salía de su oficina, ubicada en el cruce de Paseo de la Reforma e Insurgentes, cerca del edificio del diario Excélsior, donde escribía.
La ejecución de Manuel Buendía
El 30 de mayo de 1984, el periodista Manuel Buendía fue asesinado en la Ciudad de México. Testigos del atentado describieron que fue baleado por un hombre alto, fornido, con gorro militar y corte de pelo tipo soldado. Se le acercó y le disparó cinco tiros por la espalda. Buendía tenía permiso para portar armas y era muy buen tirador. Fue la única manera de minimizar una respuesta. El agresor escapó en una motocicleta que esta lista para su huida a través de la Zona Rosa.
Pasaron los años y el crimen seguía impune, pero había un sospechoso: José Antonio Zorrilla Pérez, titular de la tenebrosa Dirección Federal de Seguridad (DFS), que fue aprehendido el 13 de junio de 1989. El 21 de junio fue detenido el supuesto autor material: Rafael Moro Ávila, agente de la DFS que supuestamente cumplía órdenes de su jefe. Zorrilla Pérez era investigado por Buendía sobre vínculos con un fenómeno que emergía en el panorama nacional: el narcotráfico.
El exfuncionario fue condenado a 35 años de prisión; Moro, a 25, en el Reclusorio Norte, pero el 18 de febrero de 2009 fue excarcelado porque un tribunal colegiado le otorgó libertad anticipada, con lo cual cumplió 19 años de condena. Zorrilla Pérez fue trasladado a prisión domiciliaria el 10 de septiembre de 2014, cumplidos 25 de los 35 años de condena.
Los expertos dicen que el de Manuel Buendía es un crimen que nunca ha sido esclarecido y que los dos encarcelados fueron “chivos expiatorios”. El periodista Miguel Ángel Granados Chapa publicó el libro Buendía, el primer asesinato de la narcopolítica en México, en donde afirma que el asesinato del periodista permitió mantener en secreto la alianza del gobierno mexicano con la mafia de los narcóticos y la protección que les brindaba la CIA.
Otro periodista, Raymundo Riva Palacio calificó a la muerte de Buendía como “crimen de Estado” y señala a dos principales sospechosos de haber fraguado el atentado: Manuel Barttlet Díaz y el ya fallecido Fernando Gutiérrez Barrios, quien suplió al primero en la Secretaría de Gobernación tras haber sido uno de los policías políticos más eficientes y aplicador de brutales métodos.
La versión más reciente golpea incluso al actual grupo en el poder: señalan a Manuel Bartlett como el autor intelectual del asesinato.
Comunicador completo de origen michoacano
Manuel Buendía Tellezgirón nació en Zitácuaro, Michoacán, el 24 de mayo de 1926. Su columna “Red Privada”, publicada en el diario Excélsior de la Ciudad de México, era reproducida por alrededor de 60 periódicos del resto del país.
Era y quizá sea hasta la fecha el periodista de mayor influencia en el panorama de prensa escrita en México en la segunda mitad del siglo XX. Sus temas fuertes fueron la presencia de la CIA en México, la ultraderecha, el narcotráfico y la corrupción gubernamental. Era símbolo para su gremio por la calidad de su escritura y la profundidad de sus investigaciones. Era un referente de independencia e innovación.
“Red Privada” era la columna más popular del país. Tuvo grandes momentos de denuncia contra los presidentes Luis Echeverría (1970-1976), José López Portillo (1976-1982) y el inicio del de Miguel de la Madrid.
Muchas veces su trabajo fue objeto de censura. Su muerte se ha interpretado siempre como muestra de la violación desde el poder a la libertad de prensa y la libertad de expresión.
Pero no sólo había destacado como talentoso y audaz reportero desde su juventud, para llegar a su madurez con las columnas “Para control de usted”, “Soles” y “Red Privada”: incursionó con éxito en medios electrónicos.
Ejerció el periodismo de opinión en el programa de Radio Educación: “Onda política”; en Canal 11, con su columna “Lo dicho, dicho” para “Del dicho al hecho”. Condujo el programa “Día con día” en el Canal 13. Perteneció al Club de Periodistas y fundó con otros colegas la Unión de Periodistas Democráticos.
En 1982 participó en la fundación del semanario Punto. Creó el Ateneo de Angangueo, en donde se honraba en forma humorística y crítica a los políticos destacados por sus errores. Practicó todos los géneros periodísticos y se convirtió en uno de los críticos más certeros del sistema. Denunció a la ultraderecha mexicana y a la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) y sus operaciones en México; el Opus Dei y la influencia del clero católico en el país; los funcionarios enriquecidos gracias a sus cargos, con nombres y apellido, y los caciques empoderados y brutales, como Rubén Figueroa, entre otros.
A la muerte de Manuel Buendía, un grupo de periodistas —encabezados por Miguel Ángel Sánchez de Armas— creó la Fundación Manuel Buendía, con el fin de rescatar y difundir la obra del michoacano. Y de manera postmortem han publicado, bajo el sello de la editorial Océano, los libros “Red Privada” (1981), “La CIA en México” (1983), “La Ultraderecha en México” (1984) y “Los Petroleros” (1984), integrados por selecciones de sus columnas.

