La salud mental como necesidad básica en la vida diaria

La ansiedad se ha manifestado con ataques de pánico, falta de aire, taquicardias, erupciones cutáneas por mencionar algunos, situaciones que han generado conflictos psíquicos manifestados diariamente

Lic. Psic. Andrea Julieta Herrera Saldaña.

La salud mental se veía en anterioridad con menosprecio, innecesaria, carente de sentido, mal valorada y remunerada, en la actualidad en momentos de crisis la perspectiva de la misma ha cambiado, tornándose como fundamental en la vida del ser humano, constantemente escuchamos que asistir al psicólogo es para locos o enfermos, estigmatizando la salud mental y denigrando la importancia de la misma.

Los hogares han experimentado el detonante de trastornos mentales tras la situación que se vive en la actualidad, la salud mental se encuentra al borde del colapso ante la situación de encierro no solo físico que se experimenta, sino que además la privación mental de actuar o de vivir como anteriormente el ser humano lo venía realizando.

El encontrarse alejado de sus seres queridos, evitar los saludos y muestra de afecto para mantenerse y mantener a quienes ama a salvo, privado de los vínculos de afecto y de una de las necesidades básicas de reconocimiento y amor, el ser humano encontró la soledad como una enemiga cruel y despiadada que conlleva a las peores crisis existenciales y trastornos mentales en el ser humano.

La tristeza se hace presente en cada hogar que ha presentado una pérdida al no poder realizar el ritual de despedida de su ser querido, cabe mencionar que México es un país de estos y se ha coartado la libertad de realizarlos, dejando a sus dolientes con la sensación de vació al no verlo por última vez, no poder dar un abrazo o un beso de despedida al cuerpo inerte de su ser amado mediante la velación del mismo.

Además de incontables situaciones donde la ansiedad se ha manifestado con ataques de pánico, falta de aire, taquicardias, erupciones cutáneas por mencionar algunos, situaciones que han generado conflictos psíquicos manifestados diariamente y los cuales arrojan cifras alarmantes.

La ansiedad vista como factor desencadenante de problemas mentales en esta pandemia, el constante estrés de no tener una idea de cuándo terminará, como presentaré los síntomas o la lejanía que se siente al no poder estar con las personas que estimo, saber solo de su estado de salud por una llamada un mensaje u otros medios de comunicación, ha sido motivo de, tristeza, desesperación e incluso de frustración.

En el día a día experimentamos una serie de emociones que al no ser externalizadas se convierten en trastornos que desencadenan fuertes síntomas tanto físicos como mentales deteriorando el aspecto de cada persona, llegando al nivel del uso desmedido de medicamentos obtenidos sin receta médica con la finalidad de encontrar un alivio a un malestar que es mental.

El medicamento obtenido en un consumismo o por recomendación del vecino, tío o amigo, sin embargo, solo anestesia el problema de momento sí no es trabajado y manejado de la mano de un profesional de la salud mental, pues preferimos hacer caso a comentarios de terceros, recomendaciones de gurú, curanderos, brujos y a la comadre que le funcionó tal cosa antes que tomar terapia y hacerme responsable de mi sentir.

El insomnio aparece en momentos de frustración y el contar ovejas ya no ayuda, los tés milagrosos de la abuela no funcionan, el rendimiento en los trabajos, en casa y con la familia se ve afectado, las ojeras se han hecho presentes en los rostros que muestran una figura demacrada y cansada por la falta de sueño ante una constante ansiedad que enmascara pensamientos recurrentes a futuro.

La depresión ha jugado un papel fundamental en cada persona, durante las perdidas constantes que se han tenido en esta pandemia no solo físicas sino económicas, de tiempo, de trabajo, de lugar, de vivienda etc., el anhelar el pasado, el hubiera podido hacer…, quedando en recuerdos y dolor disfrazados de enojo y reclamo constante ante un tercero por no hacerse responsable de lo que a mí me toca, porque es más fácil culpar al otro que hacerme responsable de mí mismo.

Los casos de suicidio en aumento desmedido en las comunidades, estados e incluso países ante una desesperada salida por la puerta falsa como fantasía de alivio ante los constantes problemas y situaciones crudas que estamos viviendo en el día a día, la escaza tolerancia a la frustración en la búsqueda de opciones para la resolución de una problemática.

La rutina diaria y el mantenernos en aislamiento contribuye a los pensamientos suicidas de forma constante y alarmante, ante una desesperada sociedad al borde de un colapso inminente en la salud mental que anteriormente era considerada como poco útil e innecesaria.

La salud mental nos lleva hoy en día a replantearnos la vulnerabilidad del ser humano en todas y cada una de las vertientes de la vida, en la búsqueda de ayuda ante una situación difícil por un profesional de la salud, a no creer que es para locos y desesperados, pues ante tal situación las crisis emocionales pasaron a primer plano al hacerse presentes en cada individuo, en cada familia y hogar.

Así como la violencia ha ido en aumento de forma imponente en estos momentos, pues al convivir diariamente con mi compañero (a) de vida se han encontrado con la insatisfacción de pareja, infidelidad, peleas y enojos recurrentes desembocando en agresiones físicas, psicológicas e incluso sexuales.

Familias al borde de los divorcios, separaciones por situaciones violentas presentes, reclamos constantes, carencias económicas que salen a la luz, desempleo y falta de recursos para mantener un hogar, embarazos no deseados o forzados para mantener una “supuesta unión”, el declive de la familia culminando en situaciones críticas de violencia, drogas y abusos sexuales.

La situación actual nos invita a replantearnos nuestra forma de ser, de pensar y actuar ante la importancia de nuestra salud mental, el atenderme y cuidar de mí mismo como persona más importante en mí propia vida, no dejar para después lo que puedo realizar ahora, pero sobre todo las tres palabras mágicas que cambiarán tú vida para siempre: “EMPIEZO POR MI”.

«Todos los instintos que no se desahogan hacia fuera, se vuelven hacia dentro”. ( FRIEDICH NIETZSCHE)

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