
Manuel Doblado, Guanajuato.- Para Gregoria, habitante de la comunidad de San Juan de la Puerta, vivir es enfrentar la falta de agua y el duelo por la perdida de un hijo.
Para la dobladenses, de 62 años de vida, en estos últimos tiempos en donde el sumistro de agua es escaso, contar con una cisterna, representa mucho más que disponer de un depósito para almacenar agua: significa tener una oportunidad para enfrentar una de las principales dificultades que vive diariamente su familia, el suministro irregular del vital líquido.
Gregoria explicó que el agua llega a su vivienda únicamente durante un periodo aproximado de una hora al día, lo que resulta insuficiente para abastecer sus necesidades. La situación se complica porque algunas familias cuentan con bombas para extraer o almacenar el agua, mientras quienes no tienen estos equipos deben esperar hasta que los demás terminen de llenar sus depósitos.
“Nos echan un ratito y uno que no tiene dónde juntar agua, para mí es un beneficio muy grande”, relató Gregoria, quien fue beneficiaria del programa Familia Productiva con una cisterna con la esperanza de poder almacenar una mayor cantidad de agua y dejar de depender de los breves periodos de suministro.
En su hogar viven ella y uno de sus hijos, de 24 años, quien trabaja en una fábrica y es actualmente uno de sus principales apoyos económicos. Gregoria se dedica a las labores del hogar y cuenta con cuatro nietos, de 18, 14, 11 y siete años de edad que no la alegría de su vida, sin embargo, al hablar de su esposo el rostro le cambió y no quiso hablar del tema.
Sin embargo, detrás de esta historia de esfuerzo cotidiano también existe un profundo dolor familiar. Gregoria tenía cuatro hijos, pero uno de ellos falleció hace apenas cinco meses en un accidente vial ocurrido cuando se dirigía hacia Manuel Doblado.
De acuerdo con su testimonio, su hijo fue impactado por una camioneta, una pérdida que todavía forma parte de su proceso de duelo y que ha dejado una profunda huella en la familia.
A pesar de las dificultades, Gregoria mantiene una actitud de fortaleza y reconoce que debe continuar adelante junto a sus seres queridos.
“Tenemos que echarle ganas”, expresó.
Para ella, la cisterna representa una ayuda concreta frente a la escasez de agua, pero también forma parte de una realidad más amplia: la de familias que buscan resolver sus necesidades básicas mientras enfrentan pérdidas y circunstancias que ponen a prueba su capacidad para seguir adelante.


