
Abasolo, Guanajuato.- La estación de Bomberos de Abasolo fue testigo, durante años, de guardias, emergencias y jornadas de servicio incansable. Ahí, entre llamados de auxilio y un mismo compromiso por ayudar, nació una historia que hoy se consolida en matrimonio.
La maestra Martha Guadalupe Carrera Flores y el capitán Fernando de Jesús Vargas Tapía, ambos integrantes del cuerpo de Bomberos de Abasolo, unieron sus vidas en sagrado matrimonio, rodeados del cariño y reconocimiento de sus compañeros, quienes celebraron no solo una unión personal, sino el encuentro de dos trayectorias marcadas por la vocación humanitaria.
Fernando de Jesús Vargas Tapía creció entre cascos y mangueras, heredando la pasión por el servicio de padres bomberos, mientras que Martha Guadalupe Carrera Flores ha dedicado casi una década de su vida como voluntaria, distinguiéndose por su entrega, disciplina y compromiso con la comunidad. Fue precisamente la institución la que los reunió, convirtiéndose en el escenario donde el compañerismo dio paso al afecto y, con el tiempo, al amor.
Ambos, reconocidos por su profesionalismo y espíritu solidario, cerraron una etapa de noviazgo para iniciar una nueva vida juntos, demostrando que el servicio también puede unir destinos.
Compañeros del cuerpo de bomberos expresaron sus mejores deseos para la pareja, destacando que su historia es reflejo del compañerismo, la vocación y los valores que distinguen a la corporación.
Hoy, Martha y Fernando comienzan una nueva etapa, llevando consigo no solo el compromiso del matrimonio, sino el mismo espíritu de servicio que los hizo encontrarse.