
Pénjamo, Guanajuato.- Nueve muertos, un panteón y dolientes de grupos rivales, de distintos lugares de Pénjamo buscaban espacios para enterrar a sus difuntos, sin embargo existía un riego, el riego de una confrontación.
Hay que señalar que las nueve personas fallecidas supuestamente estuvieron relacionadas en ataques armados que ocurrieron en diferentes partes del municipio.
La sangre, las lágrimas, el dolor y la rabia se encontraban suspendidas en el ambiente señaló uno de los trabajadores del panteón municipal quien aseguró que esto sucedió hace algunos meses.
La orden fue clara, “alto riesgo” en los nueve funerales, evitar a toda costa que los sepelios se empalmen, que los grupos antagónicos se lleguen a topar cara a cara y surja un zafarrancho de dimensiones nunca antes visto.
Era necesario que los nueve cuerpos fueran depositados en su última morada y había que garantizar que cada familia despidiera de manera adecuada a su familiar, pero a la vez se tenía que coordinar que después de cada servicio el panteón quedara listo, solo, sin persona laguna para recibir al muerto siguiente.
La coordinación, la tensión, la adrenalina, fueron los ingredientes que estuvieron presentes en los trabajadores del panteón municipal ese día, desde las 9 de la mañana que comenzó el desfile de cortejos, hasta las 5 de la tarde en que culminó con el último.
Por fin las puertas del panteón se cerraron, las cadenas que custodian la entrada dieron por terminada la jornada, y en el panteón quedaron instalados sus nueve nuevos moradores que descansaran en paz hasta la eternidad, sin que, en la despedida alguien más les hubiera acompañado producto de un posible enfrentamiento, disputa que guardaron para futuras fechas.

