Un paseo por el tiempo… El Estadio «Revolución»

Los aficionados del sol llevaban víboras muertas y medias de mujer rellenas de pintura en polvo rojo y como si fuera tradición las lanzaban de un lado para otro

Días de fiesta vivió el Estadio Revolución

Por: Juan José López Luna  Fotos: ADP

Irapuato, Guanajuato.- A finales de los años 30s., Irapuato era uno de los pueblitos más pintorescos del país, al cual emigraban gentes de los pueblos aledaños en busca de una mejor vida…

para entonces del otro lado de la vía del FF.CC México-Guadalajara (hoy bulevar Lázaro Cárdenas) había grandes extensiones de tierras de cultivo y solares, así como una frondosa arboleda, donde se cultivaron luego miles de árboles en el famoso vivero y que dieron un importante pulmón al medio ambiente, el mismo que sigue siendo destruido por malos funcionarios…

En aquellos tiempos un grupo de personas que sí se interesaban por el pueblo, idearon un proyecto a futuro muy ambiciosos; el complejo deportivo y recreativo “Revolución” siendo una plaza de toros, un estadio de futbol, una alberca olímpica, un parque de béisbol, un frontón, el vivero, juegos infantiles, un zoológico, un teatro al aire libre, 2 campos de tierra para futbol, al cual años después se agregarían el lienzo charro y la Prepa Oficial(ENMSI), existiendo hasta la actualidad originalmente sólo el frontón y la plaza de toros…

Hoy recordaremos al legendario estadio “Revolución” que fue la casa del futbol amateur, semi profesional y luego de la histórica Trinca Fresera del Irapuato en primera división por más de 20 años…

La magna inauguración del estadio fue en Febrero de 1942 y en su grama jugaron el San Lorenzo de Almagro equipo argentino contra la selección Guanajuato, las tribunas fueron abarrotadas por los aficionados y los gauchos se dieron gusto metiendo goles 12 en total sin recibir ni uno…

los años siguientes cualquier evento deportivo y hasta ceremonias escolares o eventos militares, se realizaban en el estadio, siendo para todos un orgullo, no por nada fue el primer estadio construido de cemento en todo México, pues aunque allá hubo otro, nunca fue utilizado para juegos y lo demolieron, quedando el “Revolución” de Irapuato como el único muchos años…

La época dorada del estadio fue cuando en los 50’s se formó el equipo Irapuato y participó en la recién formada segunda división profesional, y en 1954 logró el ascenso a la primera, donde por casi 20 años se enfrentó a los grandes equipos nacionales, ni se diga cuando venían los cremas del América, o Las Chivas rayadas del Guadalajara, el Atlante, El Oro o el Atlas, pero lo apasionante era cuando se enfrentaba al León, surgiendo el clásico del Bajío, los ánimos en esos partidos se desbordaban y todo comenzaban con un pleito en el campo para seguir en las tribunas, aquello era la guerra…

antes del juego los aficionados del sol llevaban víboras muertas y medias de mujer rellenas de pintura en polvo rojo y como si fuera tradición las lanzaban de un lado para otro generando el alboroto y muchas mentadas de madre, otros echaban porras con sus matracas de madera…Era un verdadero ambiente de fiesta cada vez que La Trinca Fresera jugaba en su estadio; desde muy temprano se apostaban alrededor puestos y vendedores ambulantes y los aficionados disfrutaban de un agua fresca, una rebanada de sandía o de melón, otros un membrillo o perón con chile y limón y unas naranjas para más tarde, también había jícamas con chile, allá los paleteros vendiendo sus agüitas de sabores, paletas de agua y de leche y los sanwiches de fresa, no muy lejos  la Doña con su comal lleno de tacos doraditos, enchiladas, sopes, flautas y guajolotes de bolillo y junto a ella el señor de las tortas de jamón, queso y de carnitas, o el puesto de la birria y las gorditas, y para desatorarse la comida nada como un Canada Dray, un caballito o jarrito de naranja, la Pepsi y la coca cola o si era mucha la sed un titán o de plano mejor un agua de limón o de Jamaica bien fría…

las colas en las taquillas eran enormes y a cual más querían asegurar su boleto, pero no todos alcanzaban y muchos se quedaban afuera o en los jardines de los columpios oyendo el murmullo de la gente en cada jugada y cuando anotaba gol El Flaco Belmonte o El Tanque Miloc, gritaban y festejaban como si estuvieran adentro…

eran domingos felices en familia. Pero todo se acabó cuando en el año 69 se fue el equipo al nuevo estadio Irapuato, usando el Revolución, para los entrenamientos y algún juego amistoso, y lo peor fue en Julio del 72, cuando La Trinca se fue a la segunda división pues menos uso tuvo el legendario estadio, siendo usado por el deporte amateur y los finales del desfile de Independencia  en Septiembre con el de la Revolución en Noviembre, o las inauguraciones de las diferentes ligas de futbol, el último equipo profesional que le dio uso algunos años fue el Deportivo Irapuatense en la tercera división, surgiendo el clásico local con El Bachilleres de la EPI.

Pero lo más triste fue cuando en el 2010 y luego de estar abandonado, las lluvias provocaron un derrumbe del techo y gentes con criterio de hormigas lo derribaron y luego lo desaparecieron para destruir la mitad de la arbolada zona y construir planchas de cemento y zonas de yerba, al que le llaman parque Irekua.

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Un comentario

  1. Buen reportaje, una lastima que irapuato tuviera equipo y renombre por aquellos años, cuando literalmente irapuato era un pueblo pequeño, a ahora que tiene más capacidad económica y posibilidades de albergar un equipo, una lastima que ahora nisiquiera exista el futbol en Irapuato

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