Un padre enamorado: revela en plena misa su renuncia al sacerdocio por catequista

Asegura que nunca ha traicionado "la promesa" que le hizo al obispo "de ser sacerdote hasta el final", incluido el celibato

Italia

Riccardo Ceccobelli es sacerdote de la diócesis de Massa Martana, una pequeña localidad de apenas 4.000 habitantes en el centro de Italia. El pasado domingo, Ceccobelli participaba en la misa de su parroquia cuando, al final, sorprendió tanto a su superior, el obispo Gualtiero Sigismondi, como a los feligreses que se habían dado cita para seguir el evento religioso.

El sacerdote reconoció que «no puedo evitar seguir siendo coherente, transparente y correcto como siempre lo he sido hasta ahora. Pero mi corazón está enamorado. Quiero intentar vivir este amor sin rechazarlo». De momento, Riccardo Ceccobelli ha sido suspendido del servicio, aunque su diócesis ha adelantado que se han iniciado los trámites para que pueda volver a la vida laica.

Sin embargo, la sorpresa fue relativa. Tal y como publica Corriere Della Sera, la noticia era conocida por casi todos los vecinos, que habían visto pasear a «don Riccardo» con una mujer por las calles del pueblo. Pero habría sido la propia abuela del sacerdote, doña Quintilia, quien se lo habría comunicado al primo del cura: «¿Sabes? Riccardo se está arreglando con esa chica…»

Final feliz

La noticia ha afectado a toda la familia. La madre de Riccardo, Mirella, explica que «somos una familia católica, había rezado para que mi hijo se hiciera sacerdote. Riccardo es de buen carácter. De joven ya había salido con una mujer, quizás más, pero no me sorprendió cuando me dijo que quería ser sacerdote. Él es así, es sincero».

Casi todo el pueblo conocía la relación del cura con una mujer

Sin embargo, su primo no opina lo mismo y asegura que no toda su familia entendió que se hiciera religioso: «Se le consideraba un chico guapo, que trabajaba como obrero en una fábrica y al que quizás les hubiera gustado ver formar una familia». Sin embargo, un viaje a Albania invitado por un sacerdote lo cambió todo: «Vi pobreza absoluta, no puedo quejarme de todo y que haya gente que no tiene nada».

El primo está convencido de que «si de él dependiera, seguiría siendo sacerdote, no tenía crisis. Y permanecería dentro de la Iglesia. No le importaba esta vida. Simplemente se enamoró». El obispo Sigismondi ya le ha dado la bendición y, en los próximos días, Riccardo dejará oficialmente la Iglesia para poder dar rienda suelta a su amor.

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