Temblor de ultratumba

El chip no está en tu brazo. El chip no está en tu frente. “El número de la Bestia” como lo hemos manejado por miles de años, no está en estos lugares

Veía la ciudad completa desde la panorámica del Pípila. Continuaba analizando lo que habíamos comentado en la última reunión con los miembros de la Dinastía Maka. La decisión ya estaba tomaba: enviaría un mensaje que haría que se sacudieran las mismas momias, haría que los huesos vibraran con aquel temblor. Que los cerros retumbaran y que todas aquellas antenas cumplieran por primera vez su función en Guanajuato.

Comercializar con los cuerpos de las momias es algo que se ha hecho desde hace muchos años en la ciudad. Si es para beneficio de Guanajuato por ser parte de una tradición, realmente los vampiros estamos de acuerdo, ya que gracias a ese movimiento de billetes dependen decenas de familias capitalinas. Lo que no estamos de acuerdo es en un endeudamiento público durante los próximos diez años, porque eso sí afectaría a todos los habitantes del pueblo… y los vampiros somos parte de esta sociedad.

Si nosotros como seres de la oscuridad podemos manipular el aire, el agua, la tierra y el fuego, es obvio que podemos manipular las conductas humanas. Muchos se han preguntado cómo hacemos esta manipulación, aquí les revelaré el secreto.

En los años setenta, un grupo de religiosos casi descubren nuestro “truco”. Hablaban de que les pondrían “el número de la bestia” en la frente o en alguna de sus manos. Investigaban acerca del seis-seis-seis “the number of the beast”. De “cómo es arriba, es abajo”. De un número único, con el podrías comprar, cobrar, pagar y vender.

Muy a propósito del número nueve-nueve-nueve, (como es arriba es abajo), haré la siguiente revelación: Bajo esta inteligencia, les comento que el chip no está en las vacunas; es más, si no te vacunas, seguramente tarde o temprano te va a cargar el payaso.

No. El chip no está en tu brazo. El chip no está en tu frente. “El número de la Bestia” como lo hemos manejado por miles de años, no está en estos lugares. El “número de Satanás, es tu número telefónico”. Hemos creado necesidades de comunicación y entretenimiento.

El celular con el WhatsApp, Facebook, Twitter, TikTok, YouTube, entre otros. Hemos puesto toda la música gratis, porque es un medio donde entramos a tu mente como cuchillo caliente en mantequilla. Hemos creado canales de entretenimiento, informativos, educativos, gubernamentales y obviamente pornográficos.

Ya no puedes vivir sin tu cel. Se ha vuelto inevitable que tengas “el número de la bestia” en tus propias manos. Y no es obligatorio, ni a webo, ni siquiera nadie te amenaza. Por decisión propia, tú tienes tu propio número, tu propio equipo.

¿Sabes qué ventaja tenemos los vampiros modernos?. No te puedo decir quién es “la bestia”, porque tal vez tu conciencia no alcance a comprenderlo. Lo que si te puedo confesar, es que podemos verte, escucharte y sentirte en cada momento, en cada lugar, en cada segundo.

Aunque tengas tu celular apagado podemos verte. Podemos escucharte, y podemos conocer tus necesidades. ¡Ojo!, esto no es “invasión a la intimidad”, ni tampoco un sistema de “espionaje”. Eso es un juego de niños, de hecho, jamás lo haríamos como tal. Tenemos asuntos más trascendentales en que ocuparnos, aunque se que esto suene un tanto presuntuoso, tenemos la encomienda del orden mundial.

Cada celular es una pequeña antena. Con leves “susurros” podemos sugerirte qué pensar y cómo actuar. Los vampiros siempre estamos sedientos de sangre fresca, y una de nuestras principales herramientas son precisamente los celulares. Tu celular.

La madrugada de hoy decidimos utilizar cada una de las pequeñas antenas que hay en cada teléfono. Generamos un ligero, muy ligero movimiento vibratorio, pero suficiente para que alcanzaran a temblar los cerros, las piedras, los capitalinos, y las momias. No teníamos la intención de crear “polvo de momia”, por eso el temblor fue muy sutil, de otro modo hubiéramos incrementado la intensidad.

Ahora que conoces el poderío de la Dinastía Maka, debes estar consciente que si queremos que se haga o no una nueva “casa” para las momias, lo decidimos nosotros, la raza de Guanajuato. Escucha bien el mensaje: no es una advertencia, ni una amenaza… solamente fue un leve temblor de ultratumba.

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