Hombre quemado de los brazos olía a “panquecito”

Las historias de un paramédico que han marcado su carrera

Imagen generada con IA.

Irapuato, Guanajuato.- Un hombre quemado de los brazos olía a “panquecito”, después de ser linchado por una turba en una colonia de Irapuato, así lo comentó un paramédico que atendió el llamado de auxilio.

El paramédico Juan González, quien pidió que su nombre fuera cambiado para no ser identificado, contó alguna de las anécdotas que ha vivido durante su carrera al rescatar a personas que se encuentran en situaciones de emergencia médica.

El paramédico señaló que muchos son los casos que ha atendido, personas atrapadas dentro de un auto en un accidente vial, pero lo que más le ha marcado su historia son aquellas personas que deciden terminar con su vida, ya sea tomando medicamentos en exceso, o por cualquier otro método, en especial los “ahorcados”

“Las personas que deciden terminar su vida colgándose despiden una briba muy especial”.

Juan comentó que en alguna ocasión llegó a la escena donde habían reportado una persona que se había colgado, al llegar elementos de seguridad pública le pidieron que pasara a revisar el cuerpo, él y su compañero entraron a la casa, él revisó la parte de abajo, y su compañero la parte de arriba. Al terminar la inspección de la planta baja y al no encontrar a la víctima preguntó a su compañero si en la parte superior lo habían encontrado, la respuesta fue negativa.

Ante esta contestación Juan decidió subir y ayudar con la búsqueda revisaron todas las habitaciones sin encontrar nada, solo quedaba una opción, el baño de la casa; el paramédico se introdujo a dicho espacio y al mover la cortina de la ducha, cuál fue su sorpresa, que se encontró con el cuerpo de la víctima suspendido en la bañera.

Pero sin duda el caso que más le ha conmovido y que más recuerda en su carrera fue el caso de un presunto ladrón que fue detenido por habitantes de una colonia en Irapuato, Juan contó que cuando el llegó encontró al hombre con los brazos y las manos negras, ya que al parecer los vecinos habían tratado de lincharlo.

El paramédico comentó que los vecinos habían introducido los brazos del presunto delincuente en gasolina y le habían prendido fuego. Algunas señoras tratando de compadecer al hombre utilizaron remedios caseros para aliviar el dolor.

“Una dijo, yo he oído que la harina es buena para las quemaduras y aventaron harina a los brazos del quemado, otra dijo el huevo también es bueno y llenaron de huevo los brazos del hombre.”

La cuestión es que al llegar Juan con la ambulancia encontró al quemado con los brazos negros, las manos “engarruñadas” y oliendo a “panquecito”, la mezcla de los ingredientes y el calor que emanaba de las quemaduras propició una reacción que cocimiento que a su vez despidió el aroma de un pastel recién horneado.

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Periódico Notus
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