
Guanajuato, Guanajuato.- Laura Galván Rodríguez ganó dos medallas de oro en los recién concluidos Juegos Centroamericanos y del Caribe. En reseñas y crónicas locales y algunas internacionales se le menciona como oriunda de la comunidad de La Sauceda.

Se trata de una localidad de poco más de 4 mil habitantes, según el censo del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), levantado en 2020. Pertenece a este municipio y está a 21 kilómetros del centro de la ciudad. Es partida en dos partes por la carretera a Juventino Rosas –y de ahí se puede seguir a Salamanca y Celaya, vía la sierra Morena-, misma que tiene una desviación a San Miguel de Allende y por donde también se puede llegar a Dolores Hidalgo vía El Xoconoxtle.

La Sauceda combina una rica herencia histórica, tradición artesanal y desafíos contemporáneos por la falta de servicios y su rezago urbanístico. Es cuna de talentos deportivos a nivel nacional, entre los que sobresale La Gacela, ejemplo de perseverancia. Nacida y criada en esta comunidad, es también un orgullo local al ser ganadora de una medalla de oro en Lima, Perú, en la prueba de 5 mil metros planos, en 2019; y una de plata en 10 mil metros planos en Santiago de Chile, en 2023.
También ha ganado medallas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe: en Elk Salvador ganó oro en 10 mil metros planos y plana en 5 mil metros, en 2023. Ahora, en República Dominicana, ganó oro en medio maratón y 5 mil metros planos.
La Gacela ha dedicado sus triunfos a sus padres, recientemente fallecidos. En 2021, la calle donde vive la atleta fue urbanizada y se le puso su nombre.
Herencia de lucha
La historia de La Sauceda está profundamente arraigada a la época colonial. La antigua hacienda de la zona perteneció a los jesuitas y, tras su expulsión en 1767, fue adquirida por el Marqués de Pánuco, Don Francisco Javier Vizcarra.

Esta herencia histórica ha dado forma a la identidad de un pueblo que hoy en día es reconocido por su gente trabajadora y su tenacidad.
Además de su historia, La Sauceda es ampliamente conocida en la región por sus singulares artesanías: las figuras de venados elaboradas con carrizo. Esta tradición nació hace más de una década, cuando un vecino comenzó a venderlos en la calle. La curiosidad y el ingenio de los habitantes transformaron esto en una fuente de ingresos comunitaria. Familias enteras perfeccionaron la técnica hasta convertir a La Sauceda en un semillero de artesanos que distribuyen sus creaciones a distintos puntos del país.
Lo que ofrece la comunidad guanajuatense
La Sauceda también es conocida por ser una zona de comida tradicional mexicana: una veintena de sus casas han sido convertidas en comedores para ofrecer tacos, guisados y bebidas tradicionales. Es paso tradicional para comer algo y seguir el camino a San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo, Santa Cruz de Juventino Rosas, Salamanca (entrando al norte por La Ordeña) y Celaya.

En los últimos años se ha distinguido por la diversificación de venta de productos y por un muy bien surtido tianguis dominical, que se ha vuelto una tradición en la capital y hace que valga la pena salir de la ciudad para acudir a él.
Los retos de La Sauceda
A pesar de su riqueza cultural y deportiva, La Sauceda enfrenta realidades complejas. En años recientes, los habitantes han manifestado su preocupación ante el aumento de la inseguridad en la zona y sus habitantes han exigido a las autoridades municipales mayor vigilancia y medidas preventivas para proteger a las familias.

La inseguridad que ha aumentado en la carretera a Juventino Rosas se debe a que también pasa cerca de Santa Rosa de Lima, lugar donde permanece la influencia y presencia del Cártel Santa Rosa de Lima.
La comunidad se ha unido para alzar la voz en momentos críticos, demostrando la fuerte cohesión social que existe entre sus vecinos y por eso no es casualidad que Laura Galván sea una de las voces en defensa del camino Los Mexicanos, ubicado en la sierra de Santa Rosa, rumbo a Dolores Hidalgo, pero por la sierra.

La Sauceda es mucho más que una pequeña comunidad aledaña a la capital del estado. Es un microcosmos que refleja los contrastes de Guanajuato: por un lado, un entorno que preserva su historia y sus tradiciones; por el otro, una comunidad luchando por salir adelante, unida por sus raíces y el talento de su gente.



