Abraham conoció las drogas y terminó viviendo en un baldío

La lucha que Abraham libra todos los días por mantenerse sobrio para recuperar a sus hijas y a su familia

Irapuato, Guanajuato.- Abraham quien a los 11 años conoció la marihuana, para los 14 años ya había probado “el cristal”. Lo que comenzó como una invitación entre compañeros de trabajo terminó convirtiéndose en una lucha de años contra una adicción que lo llevó a perderlo casi todo: su familia, su hogar, su tranquilidad y hasta las ganas de vivir.

Esta es la historia de Abraham, un joven que hoy intenta reconstruir su vida después de nueve meses de mantenerse “limpio” dentro de un proceso de recuperación.

“Realmente la droga que más me afectó fue el cristal”, contó Abraham al recordar el momento en que esta sustancia entró en su vida, pues desde adolescente dejó los estudios y comenzó a trabajar como albañil. En ese ambiente conoció a personas mayores que él, quienes terminaron acercándolo al consumo.

“Se me hizo fácil agarrarla y hasta el día de hoy he podido dejarla”, reconoció el irapuatense.

Abraham aceptó que desde muy joven comenzó a alejarse de un camino que lo mantuviera cerca de su familia. A los 14 años ya enfrentaba una realidad distinta a la de muchos jóvenes de su edad.

“Me gustó la vida de la calle, empecé a descarrilarme”, relató.

La marihuana fue la primera droga que consumió, después llegó el cristal y posteriormente el alcohol. Para él, conseguir sustancias era incluso más sencillo que conseguir una bebida.

“En cualquier lugar con conocidos, los llamados amigos, podía encontrarla”, explicó.

Con el paso del tiempo, el consumo dejó de ser una decisión y se convirtió en una necesidad. La adicción comenzó a controlar su vida, a los 18 años ingresó por primera vez a un centro de rehabilitación, pero después tuvo una recaída. El cristal volvió a aparecer en su vida y con él llegaron más pérdidas.

Las pérdidas lo llevaron a consumir más droga

Uno de los golpes más fuertes ocurrió cuando perdió a su pequeña hija de apenas tres meses de edad, quien falleció por un paro respiratorio. Ese dolor, lejos de alejarlo de las drogas, lo hundió más.

“Me refugié más en la drogadicción para tapar el dolor que traía, pero fue un error porque entre más recuerdos llegaban, más me drogaba”.

La adicción lo llevó a abandonar su casa. Para evitar que su hija mayor lo viera en esa condición, decidió alejarse y terminó viviendo en casas abandonadas.

“Llegué al momento de decir: ya no quiero vivir, quise quitarme la vida”, aseguró Abraham, sin embargo, un recuerdo de su hija de nueve años lo hizo detenerse. Pues entró en él un momento de lucidez y dijo: ¿qué vas a hacer? se arrepintió.

El fondo de sufrimiento fue la soledad

“Cuando ya no tienes a nadie a un lado, cuando la familia empieza a rechazarte, cuando la sociedad te aparta, ese es un fondo de sufrimiento”.

Fue entonces cuando sus padres intervinieron nuevamente y le dieron una nueva oportunidad. Llegó al centro de rehabilitación, donde comenzó un proceso distinto, Abraham aseveró que en ese lugar le están brindando una nueva oportunidad le ofrecieron una vida otra vez, pues le han enseñado que hay seres que realmente lo necesitan.

El joven señaló que antes de buscar ayuda su vida giraba únicamente alrededor de conseguir droga, ya no trabajaba, ya no hacía nada; empezó a robar, se aisló de todo, solo se despertaba para buscar dinero y seguir drogándose.

Hoy Abraham cuenta con nueve meses limpio. Reconoce que el camino no ha sido sencillo, pues uno de los principales retos ha sido enfrentar la ansiedad y aunque sabe que, todavía queda camino por recorrer, mantiene una frase que resume su nueva etapa: “Solo por hoy”.

Después de años de consumo, pérdidas y dolor, Abraham busca recuperar su vida paso a paso, convencido de que aún tiene motivos para seguir adelante.

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