
Irapuato, Guanajuato.- Después de una borrachera que duro dos años y ocho meses, el “padrino Pecas” logró la sobriedad y decidió fundar el “Grupo Espiritual de Amor y Servicio” que festejó el 17 aniversario de fundación, un grupo que pretende rescatar a alcohólicos, drogadictos y neuróticos y llevarlos a la sobriedad a través de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos.
Lo que comenzó como la peor y más larga de sus crisis, terminó convirtiéndose en el pilar de su salvación. Gerardo G, conocido en el ámbito de la recuperación como el “padrino Pecas”, compartió cómo logró sepultar una vida de adicción tras una impresionante borrachera ininterrumpida que duró casi tres años, para transformarse en el fundador de un grupo espiritual llamado “En Busca de una Nueva Luz Amor y Servicio” que celebró con orgullo su 17° aniversario.
A casi dos décadas de haber iniciado su propio camino de sanación (hace 19 años), “Pecas” relató con crudeza y honestidad los claroscuros de su historia, pasando de ser un mecánico automotriz atrapado en “la farándula del alcohol” a un guía espiritual que ha devuelto la esperanza a varias personas.
El fondo del abismo: Dos años y ocho meses de parranda
Para Gerardo, el alcoholismo no era un pasatiempo; era una forma de vida. Su profesión como mecánico y la facilidad para encontrar supuestos “amigos” mantuvieron encendido el motor de su adicción durante más de 32 meses seguidos.
“Te puedo platicar que la mejor peda duró 2 años 8 meses, la última. Fue la mejor. Sí, 2 años 8 meses ininterrumpidos… Trabajando y pisteando”, recordó con franqueza.
Sin embargo, el cuerpo y la mente facturan el exceso. Antes de tocar las puertas de la recuperación, el “padrino Pecas” ya rozaba la locura, una de las cuatro paradas inevitables del alcohólico (hospital, cárcel, psiquiátrico o la muerte). Gerardo ya se encontraba en la antesala de la pérdida de la razón: caminaba por su casa hablando solo, al punto en que sus propias hijas notaban el delirio de su alcoholismo. Fue el momento en que entendió que el final estaba cerca.
El encuentro con el “Dios de los alcohólicos” y la consolidación del grupo
Tras entrar y salir de múltiples anexos y grupos tradicionales de 24 horas sin éxito, Gerardo llegó —engañado y a la fuerza— a una experiencia de Cuarto y Quinto Paso. Fue ahí donde ocurrió el quiebre que cambió su destino.
A diferencia de la rigidez de otros programas, este enfoque le permitió conectar con una parte espiritual que no conocía. “Conocí al Dios de los alcohólicos”, afirmó. Esta revelación lo motivó a fundar su propia agrupación, la cual ha cumplido 17 años de labor ininterrumpida, realizando de manera estricta una experiencia espiritual mes tras mes.
A pesar de que se les cataloga como un grupo enfocado en el Cuarto (autoanálisis e inventario moral) y Quinto paso (catarsis y apadrinamiento de igual a igual), el “padrino Pecas” aclaró que en su grupo se le da vida a la estructura completa de Alcohólicos Anónimos:
- 12 Pasos de recuperación médica y espiritual.
- 12 Tradiciones para la convivencia comunitaria.
- 12 Conceptos para el servicio.
Las promesas cumplidas: De la degradación al orgullo familiar
Hoy, el panorama para Gerardo es radicalmente opuesto al de hace 19 años. La mayor prueba de que el programa funciona no está en las palabras, sino en su entorno.
Tras recuperar la confianza en sí mismo, logró reconstruir su hogar. Actualmente, presume con profundo orgullo que, de las cenizas de su alcoholismo, brotó una familia sólida: sigue al lado de su esposa y sus tres hijas se convirtieron en profesionales (una ingeniera industrial, una licenciada en educación preescolar y una arquitecta).
“Ahora disfruto las mieles… las promesas de los alcohólicos llegan, tarde que temprano nos llegaron”, concluye el “padrino Pecas”, mientras ve pasar una junta más en el marco de este 17° aniversario, consolidando un legado que demuestra que, por muy largo que sea el invierno del alcohol, siempre se puede despertar a la sobriedad.


