
Irapuato, Guanajuato.- Los hermanos Rosita y Reynaldo Ortiz celebraron juntos sus 86 años de vida rodeados del cariño de su familia, en una reunión que se convirtió en un viaje al pasado y en un homenaje a la unión familiar que los ha acompañado durante toda su existencia. En medio de abrazos, anécdotas y sonrisas, hermanos, hijos, nietos y sobrinos festejaron a los “Cuates Ortiz”.
Acompañados por sus hermanos Ignacio, Beatriz, Oliva y Eloísa, así como por hijos, nietos y sobrinos, los festejados recordaron con emoción los años de infancia dentro de una de las familias más numerosas de la ciudad, integrada por 16 hermanos.
Entre risas y recuerdos, Rosita y Reynaldo compartieron que su niñez estuvo llena de alegría, juegos y travesuras, pues nunca faltaba compañía para divertirse. Evocaron la enorme casa donde crecieron, ubicada en la esquina de Ponciano Arriaga y Sóstenes Rocha, un lugar que para ellos era todo un mundo por descubrir.

La huerta, los gallineros, el establo y el jardín frontal eran algunos de los espacios donde pasaban horas jugando junto a sus hermanos. También recordaron cómo desde pequeños ayudaban en las labores familiares, cortando fruta del huerto para después ir a venderla al mercado, experiencias que hoy conservan con profundo cariño.
Con el paso de los años, ambos construyeron sus propias familias y continúan disfrutando del amor de generaciones enteras. Rosita, al lado de su esposo Rogelio, formó una familia con tres hijos; mientras que Reynaldo, junto a Maricarmen, procreó cuatro hijos, quienes hoy, al igual que sus nietos y sobrinos, fueron parte de esta emotiva celebración.
La reunión estuvo marcada por las muestras de afecto, las fotografías familiares y las historias compartidas alrededor de la mesa, dejando claro que el mayor tesoro de los hermanos Ortiz ha sido siempre la unión familiar.
Así, Rosita y Reynaldo celebraron 86 años de vida, rodeados de recuerdos, gratitud y el cariño de quienes han acompañado su historia generación tras generación.

