
Irapuato, Guanajuato.- “Vengo a despedirme porque me voy a otro país y quiero agradecer”, así lo dijo “Juan”, un niño que gracias a ser adoptado, cambio su vida positivamente. El joven de ahora 21 años, visitó la Casa Cuna para recodar esos momentos y cerrar un ciclo de su vida, que por un tiempo fue complicado.
El muchacho se va de Irapuato, pero no por una situación negativa, al contrario, obtuvo una beca que lo posicionó en una universidad de Canadá, donde piense estudiar y quedarse a vivir allá, “me ha ido muy bien, pero vengo a recordar de donde salí”.
Entre lágrimas de alegría Juan, se reencontró con la maestra del kínder de la Casa Cuna, una mujer que hace poco menos de un año de jubiló de este lugar, donde enseñó a cientos de niños a leer y escribir en su paso por la Casa Cuna de Irapuato.
Actualmente la Casa Cuna, sigue operando después de 35 años de que fue abierta, brindando un sitio a niños entre los 0 y los 6 años de edad, que por alguna razón, tuvieron que ser albergados y acoger este lugar como su hogar.


