Sin perder la esperanza, Bety enfrenta el cáncer de mama desde hace cinco años

A sus 53 años, Beatriz Eugenia Anaya Negrete enfrenta un cáncer en etapa cuatro que se ha extendido a distintas partes de su cuerpo, pero encuentra en su familia, la fe y el apoyo de otras mujeres motivos para seguir adelante

León, Guanajuato.- Todo comenzó con una pequeña bolita en uno de sus senos. Beatriz Eugenia Anaya Negrete, a quien sus seres queridos llaman Bety, no imaginaba entonces que aquel hallazgo marcaría el inicio de una lucha contra el cáncer de mama que, cinco años después, continúa formando parte de su vida.

Hoy tiene 53 años y ha aprendido a convivir con tratamientos médicos, noticias difíciles y cambios en su salud. Desde 2021 enfrenta un cáncer de mama en etapa cuatro que se ha extendido a distintas partes de su cuerpo. Sin embargo, entre los momentos de incertidumbre, ha encontrado motivos para mantener la esperanza.

Su historia comenzó cuando acudió al Hospital General de León para realizarse estudios médicos después de descubrir aquella alteración en su seno. El diagnóstico confirmó la presencia de cáncer de mama, pero la enfermedad ya se encontraba en una etapa avanzada.

Los médicos identificaron metástasis en la columna, el pecho y los pulmones. Debido a las condiciones en que se encontraba la enfermedad, la única intervención quirúrgica a la que pudo someterse fue una biopsia.

Con el tiempo, también aparecieron lesiones en la rodilla izquierda y la pelvis.

Cinco años entre tratamientos y nuevos diagnósticos

Desde entonces, la vida de Bety ha transcurrido entre quimioterapias, radioterapias, medicamentos y revisiones médicas.

Ha tenido momentos en los que algunas zonas de su cuerpo han mostrado mejoría, pero también ha enfrentado noticias que la obligan a comenzar nuevas etapas de atención.

Una de las más recientes fue la detección de lesiones en el cerebro, que se suman a las complicaciones que ha experimentado durante estos años.

A pesar de ello, Bety procura mantener una actitud positiva. Sabe que hay días difíciles y que el ánimo no siempre es el mismo, pero considera que encontrar motivos para continuar es importante en su vida cotidiana.

“Yo les digo siempre que la actitud es muy importante. Tienen que echarle ganas”, comparte.

Sus palabras nacen de una experiencia que conoce de cerca, después de cinco años de tratamientos, estudios y cambios en su estado de salud.

La fortaleza también está en pedir ayuda

Para Bety, enfrentar el cáncer no ha significado únicamente recibir medicamentos o acudir a consultas. También ha tenido que aprender a cuidar sus emociones y buscar apoyo cuando lo necesita.

Durante este proceso se ha acercado a fundaciones y terapias que le permiten compartir lo que siente y encontrar herramientas para sobrellevar los momentos complicados.

Procura mantener su mente ocupada y transmitir ánimo a su familia, incluso cuando ella misma atraviesa días difíciles.

Con el paso de los años también ha comprendido la importancia de acompañarse entre mujeres. Considera que escuchar a quienes viven experiencias similares, compartir preocupaciones y buscar redes de apoyo puede hacer una diferencia durante la enfermedad.

Por eso, uno de los mensajes que busca transmitir es que ninguna mujer debería dejar de buscar atención médica ni enfrentar sola las dificultades que pueden surgir después de un diagnóstico.

Una historia que continúa escribiéndose

Mientras Bety enfrenta una nueva etapa de su enfermedad, en Guanajuato continúan las acciones para promover la detección oportuna del cáncer de mama.

De enero a septiembre de 2026, la Secretaría de Salud del Estado realizó 44 mil 88 mastografías de tamizaje a mujeres de entre 40 y 69 años, de una meta anual de 105 mil 586 estudios.

La detección temprana es una de las principales herramientas para identificar alteraciones y facilitar el acceso oportuno a atención médica.

Para Bety, sin embargo, el cáncer de mama ya no es solamente un diagnóstico escrito en un expediente. Es una realidad con la que ha vivido durante cinco años y que ha transformado distintos aspectos de su vida.

A sus 53 años, no sabe qué nuevos desafíos traerá el proceso de su enfermedad. Lo que sí mantiene es su deseo de continuar, apoyarse en quienes la rodean y compartir su experiencia con otras mujeres.

Porque detrás de las quimioterapias, los estudios y las noticias médicas está Beatriz Eugenia Anaya Negrete: una mujer que sigue encontrando en su familia, su fe y la solidaridad de otras personas razones para vivir cada día con esperanza.

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