“Prima, tengo al abuelo en la sala… ¡sí, el que falleció en diciembre!”

...y también a la tía Lupe... quien murió hace dos años

Guanajuato, Guanajuato.- Cuando sonó el teléfono sabía que algo raro ocurría. Eran las once de la mañana y la que marcaba era mi prima, diciéndome que tenía al abuelo… y a la tía Lupe en la sala de su casa… muertos.

No soy muy católica, ni muy creyente de fantasmas y esas cosas, pero la verdad se me hacia una aberración lo que estaba escuchando. Apenas la navidad anterior, la familia la había pasado muy mal por la muerte de nuestro querido abuelo, mismo que cremamos y sus cenizas las depositamos en las criptas del Templo de Belén, aquí en Guanajuato.

Ya estaba grande el abuelo, y luego de que se nos pasó la tristeza, ya saben, todos como buitres sobre la herencia, -pero esa es otra historia- (aún sigo peleando la casita que me dejó por San Javier, pues mis primos no la quieren desalojar).

Ya con calma, comprendí lo que me quería decir Brenda mi prima: las criptas del Templo de Belén de aquí en Guanajuato (justo enfrente del Mercado Hidalgo) se inundaron, y más de seiscientas urnas estaban en peligro de desaparecer.

Antes que todo, a mi mente vino la película de “Por la Libre”, cuando los nietos se fueron a Acapulco para tirar sus cenizas al mar, pero luego se fueron de antro… y lo demás ya lo saben.

Así me imaginé, ir por las cenizas de mi abuelo y perderme en la peda con todo y la urna.

Luego vi que era un caso serio, ya que desde el lunes habían reportado una gran fuga en una de las tuberías, pero hicieron caso omiso, por lo que terminó inundándose esta parte del templo.

El martes pasado avisaron a los familiares de los difuntos para que fueran a recoger de manera provisional sus restos.

Ahora si que no se a quién cargarle el muertito (o los muertitos), pero seguramente será al SIMAPAG, (Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guanajuato), pues… aunque les repito, no soy muy católica, los restos de mis familiares estuvieron en peligro de irse por las alcantarillas capitalinas.

Mientras, iré a saludar al abuelo y a la tía, estoy seguro que son felices de estar de regreso en casa.

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