
Guanajuato.- El caso de Rosa María, salmantina secuestrada en enero e identificada en mayo en un pozo utilizado como fosa descubierta en abril es una muestra de las formas en las que los grupos delictivos están escondiendo a sus víctimas en Guanajuato, ya sea en pozos, socavones u otros sitios ignorados. Su situación no es la única, este año van más de 150 cuerpos encontrados y cerca de 14 pozos clausurados.
Algunas víctimas identificadas en las fosas clandestinas

La mecánica de las fosas clandestinas no solo apunta a predios abiertos en los que se entierran los cuerpos, sino a sitios que obstaculizan el trabajo de búsqueda e identificación de personas. Rosa María Ayala Razo de 32 años fue encontrada en la comunidad de San Salvador de Torrecillas dentro de un pozo agrícola en desuso desde abril, luego de 4 meses desaparecida, pero no fue hasta concluirse las pruebas genéticas y forenses que se reportó como localizada en mayo.
Así como ella, hay otras víctimas; José Rubén Águila González tenía 52 años cuando desapareció el 16 de mayo en Salamanca. Él salió de su domicilio a bordo de su taxi para un servicio en la colonia Del Bosque y a partir de ese momento no se supo de su paradero. No fue hasta principios de junio que se confirmó que sus restos yacían en Torrecillas.
Erika González Arteaga también fue reportada como desaparecida el 13 de abril, cuando después de un ataque armado en la colonia San José de Salamanca fue privada de su libertad. La joven madre de un niño pequeño también estaba en Torrecillas y su identidad fue reconocida en un primer momento debido a los tatuajes a finales de junio.
Zona Laja-Bajío como epicentro de los hallazgos

En municipios de la zona Laja-Bajío como Villagrán, Juventino Rosas y Salamanca las autoridades han intervenido debido a la presencia de restos humanos en pozos de hasta 180 metros de profundidad. La extracción de cuerpos, según las propias madres buscadoras y la Fiscalía, se complica.
De igual manera, fallas geológicas como los socavones son espacios predilectos para abandonar a las víctimas, tal cual como se registró el Villagrán el descubrimiento de un socavón que cumplía la función de tiradero de basura y de fosa. No existe información oficial que aclare la antigüedad de los restos en el socavón, aunque pudo haber pasado desapercibido debido a la combinación con los desechos.
Socavón en Villagrán usado como basurero y fosa; apuntan a 7 víctimas
“Son demasiadas víctimas las que se han localizado y sabemos que es por lo recurrente de que los volvieron a utilizar”, señaló Rocío Gómez, integrante de Unidos por los desaparecidos de León, respecto a los pozos en entrevista con Milenio. La dinámica no es nueva, pero al parecer, se ha agudizado.
Al respecto, el secretario de gobierno de Guanajuato, Jorge Jiménez Lona manifestó que, en la zona de los municipios de Villagrán, Cortazar y Juventino Rosas registra alrededor de 14 pozos clausurados. Aunque precisó que las autoridades se han encontrado con intentos de sabotaje para que sea más complicado rescatar los cuerpos.
“Me privaron de mi libertad, ayúdame a regresar con mi familia” decía en carteles digitales y físicos de Rosa María, José Rubén y Erika. Ellos pudieron regresar a casa, sin embargo, la ficha de desaparición de muchos guanajuatenses sigue activa y las posibilidades de formación de cementerios clandestinos se amplían cada vez más.

