El niño Manuel cuida a la 18 de Agosto

El Niño Dios que llegó a cambio de un animal y encontró hogar en la colonia 18 de Agosto de Irapuato

Irapuato, Guanajuato.- Más de 100 años tiene el Niño Manuel bajo el cobijo de la familia García, pero al llegar a la colonia 18 de Agosto en Irapuato, ahora la comunidad lo ha acogido, lo veneran y lo festejan.

En la esquina de Presidencia de la República y Naranjo sobre un nicho en donde antes fue una ventana está la imagen del Niño Manuel que cuida a los habitantes de la colonia.

La veneración surgió a partir de uno de los milagros que la comunidad aseguró que la imagen ha realizado a una familia vecina de la colonia. Un integrante de esta familia de traileros tuvo un accidente muy grave, pero mientras está persona era rescatada el niño apareció entre él para brindarle consuelo y guiar a los servicios de emergencia para rescatarlo.

En esa casa de la colonia 18 de Agosto no existe un documento que explique el origen de “Manuel”. Tampoco hay un acta, una fecha precisa o un registro religioso que confirme su procedencia. Lo que ha mantenido viva su historia durante casi un siglo es la memoria familiar, transmitida de generación en generación.

La tradición comenzó, según relatan los descendientes de la familia García, cuando el bisabuelo de la familia, un comerciante de ganado llamado Zenón, recorría ranchos comprando y vendiendo animales. Durante uno de esos viajes, una personas le ofrecieron algo inusual: un Niño Dios.

“Le dijeron: ‘Zenón, te vendemos este niño que nos encontramos en el monte’. Él preguntó cuánto querían por él y le respondieron que les diera un chivo o un puerquito. Al final se lo cambiaron por un animal”, recordó María Caudillo esposa de Jesús García bisnieto de Don Zenón.

A la muerte del Zenón la imagen llegó a manos de la siguiente generación y posteriormente a quien sería la suegra de María. Desde entonces comenzó una historia de devoción que ha sobrevivido por décadas y que hoy continúa en la misma vivienda donde la familia mantiene su altar.

Un Niño Dios llamado Manuel

Aunque la tradición católica identifica a la imagen como el Niño Jesús, dentro de la familia siempre recibió un nombre particular: Manuel.

Durante la conversación surge incluso una reflexión sobre el origen del nombre. Bíblicamente corresponde a Emmanuel, palabra hebrea que significa “Dios con nosotros”, uno de los nombres profetizados para Jesús. Sin embargo, en la familia nunca hubo duda.

“Mi suegra siempre dijo: ‘Es Manuel’. Y es Manuel”, afirmó entre sonrisas la entrevistada. Ese nombre terminó por convertirse en parte de la identidad de la imagen y de la tradición familiar.

El compromiso de levantar al Niño

La historia de Manuel no se limita a conservar una figura religiosa. También implica mantener una costumbre que exige organización, recursos y dedicación.

Cada año, después de colocarlo en el nacimiento durante diciembre, el Niño es “levantado” mediante una celebración encabezada por un grupo de pastores, representación popular de la pastorela tradicional.

La ceremonia reúne decenas de personas, entre la familia Gracias, vecinos y artistas que cantan y bailan en torno al Niño Manuel

Ante esto, la familia Gracias ha preparado por más de un siglo alimentos para todos: sopa de fideo, carne de puerco, grandes ollas de té de limón e incluso bebidas para los asistentes. No se trata únicamente de una reunión religiosa, sino de un acto comunitario que fortalece los lazos entre vecinos y creyentes.

Durante muchos años fue la suegra de María Caudillo quien se encargó de Manuel. Antes de morir, hace cuatro años, decidió que la imagen quedaría bajo el resguardo de una de sus hijas.

Sin embargo, hasta ahora nadie ha querido llevárse a la imagen a su casa, puesto que el niño ha encontrado en ese lugar un hogar.

La razón, explicó María, no es la falta de fe, sino el compromiso que representa mantener viva la tradición. “Nadie quiere ese compromiso”.

El cuidado del Niño implica instalar cada año el nacimiento, organizar la ceremonia del levantamiento, recibir a los pastores y ofrecer comida a todos los asistentes, tal como lo hicieron las generaciones anteriores, señaló María.

Mientras nadie asuma esa responsabilidad, el Niño Manuel permanecerá en la casa de la 18 de Agosto, donde la suegra le construyó un espacio especial para su veneración.

No existe certeza sobre la edad exacta de la imagen ni sobre el momento en que llegó a la colonia 18 de Agosto. Lo único claro es que la tradición ha sobrevivido al paso de varias generaciones.

La historia de Manuel refleja una forma de religiosidad popular muy arraigada en Guanajuato, donde las imágenes familiares no sólo representan una creencia espiritual, sino también la memoria de quienes las cuidaron durante toda una vida.

En esa vivienda de la colonia 18 de Agosto, Manuel sigue ocupando el mismo lugar que le prepararon hace décadas. Su historia comenzó, según la tradición oral de la familia, con un intercambio por un animal en algún rancho del Bajío. Hoy continúa gracias a quienes, pese al esfuerzo que implica, cuidar al Niño Manuel, el Niño Dios que llegó a cambio de un animal y encontró hogar en la colonia 18 de Agosto.

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