¿Para qué las flores de campo?

esteban_filosofo

Uno no puede apartar de sí la impresión de que los seres humanos suelen aplicar falsos raseros; poder, éxito y riqueza es lo que pretenden para sí y lo que admiran en otros, menospreciando los verdaderos valores de la vida. Mas en un juicio universal de esa índole, uno corre el peligro de olvidar la variedad del mundo humano y de su vida anímica1

Los tanques del progreso avanzan de manera majestuosa. Abren caminos entre la selva; desquebrajan el piso por el que pasan y llevan, montada en la cima, una bandera ondeando un lema alentador: el porvenir. Su movimiento parece irrefrenable; intimida hasta los frentes mejor erigidos cuando muestra su capacidad de atravesar pueblos, bosques y ciudades anunciando que ha llegado la hora en que el mundo ha de ser cambiado. Este artefacto moderno lleva consigo grandes avances tecnológicos; en la parte más alta se distingue un altavoz que convoca la paz; algunas veces pasa tan rápido, que al pronunciar su mensaje no escucha los gritos de niños, mujeres y maestros que son arrollados por las ruedas aceitadas de éste; otras veces lleva las valquirias de Wagner para anunciar su llegada y, con ella, mejorar la vida dentro de la cultura.

¿Cuántas veces el tanque del progreso no pasó sobre las casas, edificios y chozas anunciando que la noche había terminado y era tiempo de que el sol saliera? ¡Cuántas voces nos dicen que después de la noche vino la oscuridad tenebrosa seguida de la penumbra! Los ojos voltean al cielo ennegrecido y no se vislumbra haz luminoso alguno que rasgue la bóveda celestial, como aquél lichtum que aparecía en la selva negra descrito por Heidegger; el tanque ha dejado huellas, pero el futuro se muestra irresoluto.

La historia academicista queda embelesada fácilmente con el paso altivo del tanque progresista y su teleología: conquistas, guerras, reformas y siempre lo majestuoso; sin importar una visión matizada, rodeada de pequeños acontecimientos, como lo son las flores de campo por las que pasa el tanque. Cada época es creadora de tanques progresistas: privatización, modernidad, ¿Calidad? El tanque del progreso deja escombros a su paso que no le interesa historiar; muertos sin posibilidad de redimirse, atacados por perros o cubiertos con cal. Las promesas que el artilugio progresista nos hace son claras: novedades lujosas y absorbentes; imágenes seductoras que evitan pensar la muerte de las minorías para la edificación del Estado. Tal parece, el Estado siempre necesita de vidas sacrificadas y cuerpos sacrificables para consolidarse. Un tanque progresista trae consigo, al igual que la religión, el porvenir de una ilusión. En Rusia fue creado un tanque tan grande que se creía invencible; terminó atascado entre el fango cerca de Moscú y desmantelado. Hoy día, se escucha a lo lejos aquel megáfono anunciando un futuro próspero; no hay que olvidar que las sospechas de Freud, Nietzsche y Marx pusieron el énfasis en las grandes promesas modernistas y se encontraron con una cara siniestra, de la cual hay que estar siempre advertidos.

1 Freud, Sigmund. El malestar en la cultura. Pág. 65. Editorial Amorrortu
ESTEBAN ARELLANO GARCIA
Director en conjunto de la revista de filosofía, psicoanálisis y cultura Intempestivas
Correo Electrónico: estif_calleros[a]hotmail.com

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Un Comentario

  1. Excelente reflexión. Las diferentes caras de esos tanques del «progreso» nos aplastan; reformas amañadas, privatizaciones, represión, imposición. Si es siniestra la manipulación y la complicidad de lo que ocurre en nuestro país. Sin embargo, existen otros rostros; los que se muestran en las manifestaciones, los que hacen camino y dejan semillas que serán flores, voces que a pesar de la represión, no callan, se sostienen a pesar de las adversidades y carencias a las que se enfrentan día a día.

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