
Irapuato, Guanajuato.- Durante un siglo, la comunicación en tren fue fundamental en el país. Desde la consolidación de la red ferroviaria en el porfiriano y los usos del ferrocarril en los momentos bélicos de la revolución mexicana, a la integración de un modelo de viajes cómodos y elegantes mediante trenes con carros dormitorios que iban a ciudades como Monterrey y Guadalajara. Así se sitúa la historia de “El Tapatío”, convoy de lujosos vagones que cruzaba los suelos del Bajío guanajuatense.
El Tapatío fue un tren de pasajeros que operó de 1888 a 1998. Llevaba personas y correo entre la Ciudad de México y Guadalajara. Fue un “servicio expreso” operado por Ferrocarriles Nacionales de México.
El tren, en su servicio normal, tenía más de 90 estaciones en todo su recorrido, pero sus estaciones principales fueron Buenavista, Irapuato y Guadalajara.
El ramal de la Línea A de la red ferroviaria nacional, el cual fue inaugurado en 1888. Llegaba en su comienzo tan solo a la capital de Jalisco por su importancia como medio de transporte masivo y foráneo de pasajeros. Con el tiempo, se dividió en dos bloques: México-Irapuato e Irapuato-Guadalajara, lo que dio origen a la nueva Línea T, que iba de Guadalajara hacia Nogales, completada en 1943, así como a la expansión de la Línea I hacia la costa del Pacífico en el estado de Colima, esto para favorecer el transporte de carga marítima desde Manzanillo hacia la Ciudad de México, pasando por Guadalajara, desde 1957.
Durante la primera mitad del siglo XX, en Estados Unidos los trenes expreso eran su principal sistema de movilidad. Debido a la extensión de su territorio, el uso de vagones dormitorio y de vagones panorámicos, respaldados por un restaurante móvil, se convirtió en el gran servicio.
México imitó el modelo y crearía una red similar, con los trenes México-Querétaro (El Constitucionalista), México-Monterrey (El Regiomontano) y México Guadalajara (El Tapatío), como los más conocidos por las y los guanajuatenses de su tiempo.
Como el vecino país del norte desarrolló tras la segunda guerra mundial una red de carreteras y aeropuertos, su servicio ferroviario pasó a segundo plano y retiró sus carros dormitorio: los Pullman.
Para la década de 1960 uno de los cuatro últimos trenes totalmente Pullman de América del Norte era El Tapatío. Poco después. los viejos y pesados coches cama Pullman, pintados de color turquesa claro con una franja roja, fueron sustituidos por coches más nuevos comprados por Ferrocarriles Nacionales de México de segunda mano en Estados Unidos.
Sin embargo, México también se modernizaba y sus trenes fueron quedando relegados del desarrollo. Incluso, sus trabajadores sufrieron las consecuencias y ello dio lugar a movimientos ferrocarrileros.
El asunto se agravó con la crisis económica de 1982, cuando el peso se devaluó y no hubo dinero para subsidiar a las empresas públicas. Pese a todo y con limitaciones y mal servicio, se mantuvo el sistema de trenes de larga distancia.
En 1987, Ferrocarriles Nacionales de México desarrolló un programa de amplio alcance al establecer el Servicio Estrella como columna vertebral del transporte ferroviario de pasajeros a lo largo y ancho del país. Se trataba de ofrecer a todos los viajeros unidades modernizadas, cómodas, con servicios de primera clase que estuvieran al alcance de todos los bolsillos.
En los talleres del Sistema Ferroviario Nacional fueron rehabilitados numerosos coches dormitorio, carros comedor y observatorios. A los vagones pulman se les cambió de nombre a “Dormitorios” y alternaban con vagones de primera clase, sin camas
El 22 de junio de 1987 fue inaugurado el llamado nuevo tren “El Tapatío”. El banderazo inicial lo dio el entonces director de Ferrocarriles Nacionales de México Andrés Caso Lombardo.

Sin embargo, el tren tuvo un momento desafortunado cuando apenas unos días después, en su viaje Guadalajara-México “El Tapatío” sufrió un accidente a las 2:50 horas del 26 de junio en los patios de maniobra de la estación de la ciudad de Celaya debido a la falta de mantenimiento en las vías. Ninguno de los 70 pasajeros que iban en él resultó herido, sin embargo, cuatro de los siete vagones que formaban el convoy se descarrilaron resultando estrellados los cristales de las ventanillas.
Aquel incidente fue uno de los elementos que contribuyó a que las personas usuarias tomaran mayor distancia de un servicio que era más caro que el autobús y mucho más lento. Lo que sostenía la preferencia era lo práctico –iba de estación a estación que estaban cerca de los centros de las ciudades- y que se podía dormir en un viaje de toda la noche.
El servicio expreso iba dirigido, al igual que el Regiomontano, a usuarios de clase media o alta; quienes viajaban en coches camas de la compañía fabricante estadounidense Pullman. Sin embargo, debido al desarrollo de los servicios aeroportuarios, la modernización de carreteras y el aumento de consumo de autos particulares, poco a poco el tren perdía más usuarios.
Los trenes expreso tenían cada vez menos pasajeros y sólo los de segunda clase, mucho más económicos que el autobús, seguían operando en el país y Guanajuato no era la excepción: comunicaban poblaciones de lo que hoy se conoce como corredor industrial y de ahí se derivaban para norte, noreste y sur del estado.
En 1994, México firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. A partir de 1995 comenzaron los procesos de privatización de empresas públicas, entre ellas los ferrocarriles. El Tapatío sobrevivió muy poco: el 13 de febrero de 1998, tras ser privatizada la red ferrocarrilera por el gobierno del expresidente Ernesto Zedillo, todo acabó. Las rutas que cruzaban el Bajío fueron concesionadas al Grupo México, corporativo minero, se creó la empresa Ferromex y se acabaron casi todos los servicios de tren de pasajeros del país.

El resurgimiento
El 20 de noviembre de 2023, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador anunció un decreto para reactivar siete rutas de trenes de pasajeros. Entre las que se encuentra la de México–Querétaro–Guadalajara–Tepic–Mazatlán–Nogales (El Tapatío y El Costeño).
El 28 de abril de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum comenzó la construcción del Tren El Pacífico en su tramo Ciudad de México-Querétaro que va por el actual Estación Buenavista hasta la nueva estación en Querétaro llamada La Corregidora, más tarde en septiembre de 2025 comenzó el tramo de Querétaro-Irapuato. Se anunció una ruta de Irapuato a Guadalajara siguiendo el antiguo trazo de El Tapatío, por La Piedad, Yurécuaro, Ocotlán y Guadalajara. Sin embargo, por intervención de la gobernadora guanajuatense, Libia Dennise García Muñoz Ledo, el trazo fue cambiado a Silao-León. San Francisco del Rincón, varios pueblos de Jalisco y los destinos: Guadalajara y Zapopan. Será una obra más cara porque se construirán nuevos tendidos de vía y varios de ellos serán elevados o subterráneos.
Como se espera que haya servicios tanto de paradas generales como de servicio expreso, existe la posibilidad de que el nuevo El Tapatío será parte de la renovación del servicio de pasajeros, con vagones más modernos y velocidades promedio de 160 kilómetros por hora, contra los 50 kilómetros del nostálgico tren dormitorio que durante más de un siglo corrió por los campos del Bajío.


