
Por el columpio.
Tras hacerse público que el abogado Óscar Aguayo fue detenido por golpear a su esposa, la regidora morenista Celia Carolina Valadez; la diputada local Miriam Reyes Carmona -al igual que su hermano, el senador Emmanuel-, fijó postura: canceló el empleo de asesor que le había otorgado a su correligionario. Sin embargo, mantiene en su círculo político cercano a otro morenista señalado como agresor de su entonces pareja.
Su mensaje fue de no tolerancia a la violencia contra las mujeres y menos al interior del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
La diputada local morenista y aspirante a la presidencia municipal de la capital aclaró que con Aguayo había una relación profesional, que el hombre no se había reportado durante varios días y que terminó el contrato cuando se hizo pública la agresión.
Cuando se le cuestionó sobre Julio César García, integrante de su estructura política y quien fue condenado por violencia familiar tras golpear y amenazar a su ex pareja cuando era regidor del PRD, la legisladora maromeó con un cantinfleo: que ella no discriminaba a nadie y que con Julio hacía trabajo político a favor de la gente.
Afirmó que el regidor pagó su acción y se incorporó al Movimiento y fue bienvenido. Le preguntaron si Aguayo podría reincorporarse al movimiento. La respuesta fue un seco: «ahí sí no».
Julio César García Sánchez dejó el grupo de “los Chuchos” (Nueva Izquierda) del PRD cuando estos no lo defendieron tras ser acusado de golpear a su entonces novia. Le dio cobijo el grupo encabezado por el opositor interno Hugo Estefanía, quien tenía como mano derecha a Emmanuel Reyes. Julio no podía participar, pero con el apoyo de los antichuchos puso a uno de sus hermanos en una regiduría perredista.
Cuando Emmanuel Reyes Carmona desertó de la diputación que había obtenido de la alianza del PRD con el Partido Acción Nacional (PAN), Julio César entró a Morena, para lograr ser regidor.
El contraste es el de la diputada hermana del senador: para uno es alegría, para el otro fue borrachera. Sororidad sólo para las víctimas de los que no son “cuates”.
