La Sierra de Pénjamo, paraíso natural

Viviendo entre la naturaleza con desconocimiento total de una vida virtual


En la sierra de Pénjamo se respira tranquilidad, el olor a tierra mojada, flores y hierba verde dan una armonía que en la ciudad no se aprecia ni se siente.

Habitantes de las comunidades Las Minas, El Gallo, Paredes, El Carrizal, Sta. Teresa, La Aceituna, Tierras Negras, es gente tranquila y amable que vive de lo que cosecha en el campo, las mujeres cuidan de sus hijos, hacen la comida y atienden su casa, los hombres trabajan desde muy pequeños cuidando los animales y después en la siembra y la cosecha, algunos de ellos con estudios de primaria y secundaria, otros son analfabetas, principalmente los adultos mayores.

El medio de transporte que utilizan los lugareños de las diferentes comunidades son caballos y burros, pero la mayoría de ellos caminan hasta una hora para poder llegar a las escuelas en el caso de los niños.

En la actualidad, con la pandemia que se está viviendo, la gente de la Sierra de Pénjamo no usa cubre boca, algunos dicen no creer en el coronavirus, sin embargo, es poco el riesgo de contagio que pudiera tenerse en ese lugar, las casas están muy alejadas de las otras, la vida ahí es un tanto solitaria, su alimentación se basa en los frutos y granos de las parcelas, la gente come saludablemente como un caldo de gallina, frijoles, calabacitas, elotes etc.

Lamentablemente, en aquel lugar no cuentan con todos los servicios básicos, la mayoría de las comunidades carecen de drenaje, el agua la almacenan en pozos y en temporada de lluvia es más fácil conseguirla, el servicio de luz es un lujo para algunas comunidades, pero otras tampoco cuentan con ése.

En el caso del internet ni qué decir, no llega la señal hasta aquel lugar, los niños que estudian la primaria reciben clases una vez por semana durante dos horas aproximadamente, apoyados por una maestra multigrado que los visita en algún punto cercano a su casa para explicar los trabajos a realizar y resolver las dudas de tareas anteriores.

Así es como se vive en la Sierra de Pénjamo, donde es común ver las águilas de cerca, convivir con las ardillas y admirar el paisaje verde de los árboles y las plantas en todo su esplendor, alejados del bullicio y la contaminación, donde no conocen el cine, una plaza comercial, donde la belleza de lo natural impacta mucho más que la vida virtual de la que muchos estamos atrapados.

 

 

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