“La primera vez me fui con dos compadres, uno se perdió”: Mariano, migrante cueramarense

Don Mariano es uno de los tantos migrantes que han partido del municipio de Cuerámaro hacia Estados Unidos; ahora, tiene varias experiencias que contar

Cuerámaro, Guanajuato.- Don Mariano es uno de los tantos cueramarenses que han buscado el tan llamado “sueño americano”, hoy en día puede contar algunas de las experiencias que vivió en su camino a Estados Unidos.

“La primera vez que me fui yo, me fui con dos compadres, uno se perdió, no sabemos que pasó con él, y el otro ya no se regresó, ya arregló sus papeles y todo, pero acá dejó a su familia, nomás fui yo el que me regresé”, dijo Mariano.

En esa primera ocasión, don Mariano decidió cruzar por Tijuana, logrando su objetivo para trabajar en el campo, aunque señala que ahora el trayecto es diferente.

“Duré 1 y año y 3 meses, trabajé en el campo en la uva, el durazno, antes la migra no era problema, me pasé por Tijuana, camine unas dos o tres horas y ya llegué a Estados Unidos, pero ahora no, el que quiera pasar caminando tiene que hacerlo por semanas o pagas $10 mil dólares para que te pase un coyote, pero para cuando los juntas está difícil”, comentó el cueramarense.

Son diversas las ocasiones en las que Mariano cruzó de manera ilegal a Estados Unidos, en tres de ellas pudo sentir la muerte de cerca.

“En una ocasión, me fui justamente ahí por Algodones y el río ya me andaba tragando por tonto, me llevé un garrafón de agua, y el río me jaló el garrafón, y yo por no soltarlo me sumergió, ya me andaba ahogando, pero no solté mi garrafón”, expresó.

“En otra ocasión me fui con un “coyote” y me metieron en un espacio adaptado dentro de la caja de una camioneta y ya me andaba ahogando y ni como decirles o gritar, pues uno va escondido. El calor, el poco aire que uno podía agarrar era muy difícil, pero alcance a hacerla”, señaló.

“Y en otra ocasión fue en el 2005, me fui por Nuevo Laredo, esa vez íbamos como 40 personas y yo iba con mi hijo el mayor, nos paramos en una parte a descansar y me quedé dormido, ya cuando me desperté ya todos se habían ido, solo que me acordé que el “coyote” nos había dicho – en aquella luz que se ve al fondo, ahí vamos a llegar- y no me quedó más que irme solo, le caminé toda la noche y había un aulladero de coyotes y ganado corriendo y hasta que llegué a la carretera, los busqué y ya no los encontré y ya pensaba en que ahí me iba a morir, y salió un “migra”, y me entregué, pues mi hijo ya se cruzó, y le dije al migra –aquí ando vale- y ya nomás se echó la carcajada y me dijo – pues vente, ¿Qué andas haciendo ahí solo?- y ya me dio una botella de agua, me subí a la camioneta y me sacaron a Laredo y ya me comuniqué con mi familia y me regresé aguitado, pero esto si es de rifarse uno con la muerte, expuso.

Finalmente, el migrante hizo una invitación a todo aquel que piensa buscar el “sueño americano”.

“Uno si se aliviana yéndose para allá, pero el chiste es que sepa ahorrar, que no lo malgaste, que piense en cuando se va a regresar para acá, esa es la única manera de que valga la pena de haberse ido para allá. Si no te has ido a Estados Unidos y solo piensas trabajar unos tres meses, mejor ni vayan”, finalizó Mariano.

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