
Guanajuato, Guanajuato.- Juan Ignacio Rosas Díaz, director del Coro de los Niños Nazarenos del Templo del Oratorio de San Felipe Neri, fue postulado para ser acreedor del reconocimiento de “Guanajuatense Distinguido”, que el ayuntamiento capitalino otorga cada año. La propuesta fue presentada por Uriel Araujo López, quien participó en la agrupación de 1999 a 2018.
Plantea que Ignacio Rosas Díaz “es una persona de reconocida integridad, honestidad y ética y que en el desempeño de sus actividades públicas, sociales y profesionales ha realizado actos y obras de evidente significado y trascendencia en beneficio de los guanajuatenses”.
El nombramiento de Guanajuatense Distinguido es el máximo galardón que el municipio otorga a las personas físicas, preferentemente guanajuatenses, de reconocida integridad, honestidad y ética, que en el desempeño de sus actividades públicas, sociales o profesionales, realicen actos y obras ejemplares de evidente significado y trascendencia en beneficio de los guanajuatenses, con independencia de sus posiciones ideológicas, filosóficas, políticas o doctrinarias, edad, educación o condición social.
La distinción es entregada en sesión solemne que el H. Ayuntamiento de Guanajuato celebra todos los años en la fecha que corresponde al Viernes de Dolores.
Juan Ignacio Rosas Díaz nació el 19 de agosto de 1959. Desde muy pequeño estudió en la Escuela Superior de Música Sacra de León. Egresó de la institución como Profesor de Enseñanza Musical Escolar.

Cuenta con estudios de Solfeo, Piano y Canto por parte de la Escuela de Música de la Universidad de Guanajuato, así como un Diplomado de Artísticas en el Centro de Actualización del Magisterio. Su versatilidad con los instrumentos es tan amplia que toca el acordeón, el piano, el órgano tubular, la flauta, la guitarra y la mandolina.
Su padre, Adalberto Rosas Palma, fue el Organista Titular y director del Coro de los Niños Cantores en la catedral basílica de la Madre Santísima de la Luz, en la ciudad de León, influyó para tener esa vocación.
A los 13 años de edad, Juan Ignacio Rosas tocó y cantó su primera misa un 30 de septiembre de 1972 en el templo de San Diego de Alcalá, en la ciudad capital. Desde entonces lleva su canto a diversos espacios
En la semana Santa de 1976 se hizo cargo del “Coro de los Niños Nazarenos” del Templo del Oratorio de San Felipe Neri, mejor conocido como “La Compañía”, en suplencia de su maestro Francisco “Panchito” Flores Hernández.
Además de maestro y director del coro en el templo del Oratorio, Ignacio Rosas fue el pianista del coro de la Universidad de Guanajuato, organista cantor del templo de la Virgen del Roble en la ciudad de Monterrey, así como tener a cargo las iglesias de nuestra ciudad, entre ellas:
Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, Templo de San Diego de Alcalá, San Roque, San Sebastián, La Asunción, Templo de Pardo, Santo Niño, Parroquia del Inmaculado Corazón de María “Belén”, Templo de San Francisco de Asís.
Ha compuesto piezas musicales religiosas para los santos de nuestros templos: para el Señor del “Aposentillo”, para “El señor de la columna”, para la “Virgen de los Dolores”, así como para las liturgias que se celebran durante el tiempo ordinario de la iglesia y la Semana Mayor.
Su padre le legó un álbum de piezas musicales que año con año interpreta para la celebración de la Semana Santa en la Compañía, y éstas son herencia de los primeros sacerdotes que, desde el Templo del Oratorio de San Miguel de Allende, trajeron a Guanajuato. Su acervo y repertorio musical lo componen piezas de inimaginable valor histórico en nuestra ciudad, tan sólo la “marcha” conocida como “marcha de Nuestro Padre Jesús” data de hace más de 231 años.
En este año 2026 se cumplen también 231 años de la representación de las Tres Caídas en el Templo del Oratorio. De esta manera, dichos cantos datan de los finales del siglo XVIII, cuando los sacerdotes provenientes de San Miguel de Allende vinieron a encargarse del recién construido Templo de la Compañía.
Juan Ignacio Rosas Díaz suma en su trayectoria más de 54 años ininterrumpidos de formar dentro del “coro de los niños Nazarenos” a muchas generaciones de guanajuatenses que año con año le dan vida a la celebración de la Semana Santa en dicho Templo.
También fue profesor de música por más de 30 años en el Instituto La Salle en esta capital y ganador de un sinfín de premios a la mejor interpretación del Himno Nacional Mexicano en concursos organizados para primarias y secundarias a nivel zona, región y Estado por parte de la Secretaría de Educación de Guanajuato.
Participó en 1986 en el concurso “México lindo y querido”, organizado por Armando Manzanero, donde más de 720 personas realizaron interpretaciones de canciones inéditas y fue semifinalista al entonar “Guanajuato ciudad cervantina”, con letra de la letra de Miguel Castillo.
Desde hace cincuenta años, en víspera del miércoles de ceniza, convoca a las niñas, niños y a todas las personas que quieran formar parte del “coro de los niños nazarenos del Templo del Oratorio”, a los ensayos que lleva a cabo de lunes a jueves de cinco a seis de la tarde, con el fin de cantar en las tradicionales misas de los Viernes de Cuaresma, así como la misa del Viernes de Dolores y durante la Semana Santa.
El documento correspondiente ya fue entregado y ahora corresponde al municipio dar trámite a la solicitud. De ser aceptada la propuesta, recibiría el reconocimiento el próximo 27 de marzo.
