Iba de camino a casarse, pero comando armado no lo permitió

El esposo de Cristina Urrutia, uno de sus tíos y una prima, quedan heridos, mientras ella y otros acompañantes están varados en la carretera

Relato: Cristina Urrutia.

Siempre utilizo esta cuenta para hablar de videojuegos, series y películas. Ahora quiero demandar y exhibir lo que me pasó a unos días de mi boda. Mi boda, la ceremonia, se hubiera celebrado el 21 de mayo en Tulancingo, Hidalgo; de donde procede mi familia. No, no se celebró.

Mi esposo, porque alcancé a casarme por el civil unos días antes, su familia (de origen chileno) y yo, viajamos de la CDMX a Tulancingo el 18 de mayo. Debido a la volcadura de un trailer en la carretera México-Pachuca, el tráfico hizo que tomáramos la carretera de “noche”.

“Noche” porque en realidad eran alrededor de las 8:30 pm cuando por fin salimos del tráfico. Nos detuvimos al baño en una gasolinera por Otumba, a solo 53 km de nuestro destino y continuando con el camino, cerca de Axapusco una enorme piedra apareció…

No hubo forma de evitarla, se reventaron dos llantas y pude controlar el vehículo para orillarme unos metros más adelante. Nos bajamos yo, mi esposo y su tío a revisar el daño del auto, segundos después nos encañonaron tipos encapuchados que aparecieron de la nada.

Yo alcancé a meterme al asiento del piloto y cerrar el auto, había abordo otras 4 mujeres (de origen chileno). Los asaltantes comenzaron a amedrentar a mi esposo y tío mientras yo intentaba ponerme en contacto con el 911. Ellos intentaron hablar primero, querían bajarnos

Pero la camioneta ni siquiera arrancaba ya del daño, al ver que no serviría de mucho bajarnos, nos pidieron dinero y lo cierto es que entre todos traíamos 2 o 3 mil pesos; es entonces que amenazan con llevarnos a nosotras. Ahí comenzó más el forcejeo, a mí me amenazaron varias veces desde el parabrisas, el 911 me decía que no me podía localizar que mandara mi ubicación en un lugar en la carretera solo y sin señal. ¡Súper fácil! Entonces se escucha un disparo y yo miro por la ventana, veo que tanto mi esposo como su tío siguen de pie.

Otro disparo…Nuevamente veo que no hay caídos y que, al contrario, los asaltantes huyen. Me bajo de la camioneta y le grito a mi esposo que se suba, él estaba buscando a su tío que estaba entre los matorrales, se sube con una herida en la cabeza y cuando se sube mi esposo.

Veo que tiene una herida de bala en el abdomen, mi desesperación con el 911 es más grande, finalmente llega la @GN_Carreteras y llaman a una ambulancia, se llevan a mi suegra, esposo y su tío en la ambulancia a Axapusco, lo más cercano. Yo me quedo con el resto de los chilenos.

Los policías me piden que nos movamos de ahí lo más pronto posible, porque es una “zona caliente”…¡LAS MISMAS AUTORIDADES TIENEN MIEDO DE LOS DELINCUENTES! La camioneta no enciende y no tengo dos llantas, se llama a una grúa, quien después de subir la camioneta me dice que se va a ir a un depósito y que después, llamando al seguro, la saco.

Le indico que no, que en Tulancingo hay quien la reciba (mis familiares ya estaban alertados), fue mi suegro y la prima de mi esposo, que ya habían llegado en otro auto, quienes se fueron con la grúa.

Para asegurar que llegara a su destino, el resto de la familia chilena llegó a salvo a Tulancingo. Yo me voy al Hospital General Axapusco, en donde salvaron la vida de mi esposo gracias a una ileostomía, la bala perforo intestinos y alcanzó a tocar el hígado.

Omito muchas cosas en este hilo por tiempo, por dolor, pero a pesar de que el hospital notificó, declaré y se abrió una carpeta de investigación, han pasado 7 días sin saber el estatus de esta situación.

Ahora escribo viendo a mi esposo, visualizando los siguientes 6 meses de recuperación. Hemos tenido una red de apoyo brutal, no del gobierno, de familiares, amigos y nuestras empresas. Escribo esto para desahogo, para visibilidad y sí, para denunciar. @lopezobrador_ @Edomex @SCJN

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